
Estos últimos siete días he sido testigo de varias situaciones similares a las que motivaron la película inglesa "Full Monty". Como recordarán, aquella cinta recreaba los esfuerzos de un grupo de parados ingleses por salir de su situación. La hilarante película culmina con un strip-tease colectivo que, al menos, mejora sus egos y da un respiro a su angustiosa crisis económica. Tres circunstancias me han recordado dicho film al observar las actitudes de algunos de nuestros congéneres. Estas conductas, unas veces son innatas, otras adquiridas y unas terceras impuestas.
La primera, (parece que estoy cantando una sevillana, o el "chiqui-chiqui" de las narices), se trata del esfuerzo realizado por los "compañeros" de la prensa, especialistas en el "análisis científico" de las situaciones personales. Su logro: han descubierto una chica, poco dotada para dichos menesteres, que ha sido ofrecida como reclamo en la portada de una revista semanal como "belleza al desnudo". Han reforzado sus escasas "condiciones", con el valor añadido de ser sobrina nieta del Cardenal Rouco, lo que se aseguraba por los "expertos" como "un bombazo que haría temblar a la Iglesia".
Esta "loable" intención se ha convertido en la manifestación, sin éxito, de la rabieta familiar de una chica peleada con en mundo, que pretendía vivir su minuto de gloria mostrando en su cuerpo la demostración palpable de la ley de la gravedad. Algo así les ha pasado a unas madres salmantinas a las que no se les ha ocurrido otra cosa mejor que hacer que confeccionar un calendario, con sus propias fotos ligeritas de ropa, con cuya venta pretendían solucionar el problema de instalaciones de la escuela de sus hijos.
Han acabado endosando sus fotos a una web erótica a cambio de nueve mil euros que debían a la imprenta… Me olvidaba, han tenido que colgar las fotos del calendario en la paginita de marras "mejorada" por otras nuevas que les han obligado a hacer. "Full Monty" innato e inducido.