
Comienza el partido. Presidentes, directivos y demás invitados hacen esfuerzos inusitados para no mostrar ningún síntoma que delate euforia. Esto está muy mal visto en los palcos deportivos. Nuestro Peterman Rincón salta, brinca y hace todo tipo de aspavimientos animando al Clínicas Rincón o a cualquier otro equipo si éste no juega. Se coloca una bufanda con la que hace unas especies de reverencias puesto en pie que animan a toda la cancha. Lo mismo hace la reverencia hacia delante como hacia los lados: toda la grada le secunda. Pero sin duda alguna lo que a Manolo le encanta y le apasiona son los triples. Cuando un jugador del Clínicas Rincón Axarquía hace un triple Manolo pega un salto extrañísimo. Decimos que es extrañísimo porque todo el mundo cuando salta apoya los pies en el suelo y se levanta, Peterman no, levanta el cuerpo entero, incluida las piernas y queda durante unos segundos en una especie de levitación que ya hubiera querido Santa Teresa para ella. Todo esto en un palco donde directivos y demás no mueven un músculo y lo miran con gran sorpresa y cariño. En los descansos aprovecha para darle a cada uno la conversación que el sabe que tiene que dar. ¡Un espectáculo!