Ayer domingo Vélez vivió un día enorme que diría Pedro Pacheco. Había un ambientazo de fútbol de los que hace muchos, pero que muchos años no se vivía en la capital de la Axarquía ni en el Vivar Téllez. La directiva que preside Paco Medina estaba eufórica, tanto por el juego del equipo como por la respuesta de los aficionados. Hay que reconocer que la fe mueve grandes montañas y a pesar de todas las trabas que desde el Ayuntamiento de Vélez-Málaga se le están poniendo al club, éste puede dar la gran sorpresa. Ayer algunos (lean ustedes Claudio Arturo Joyermoba Gallito Morales) se escondían, como habitualmente hacen, para no dar la cara ni ante el público ni ante directivos, eso sí, con toda la cara del mundo le dio un abrazo al presidente que aceptó por educación y con una miradita de aquí te espero morena. Para amar lo que se hace hay que tener una mínima sensibilidad. Claudio Arturo Morales ha sido el único niño en Vélez que jamás se ha calzado unas botas de deportes, un chándal y ni tan siquiera un bañador playero y eso se nota. Una pancarta ayer le pedía que termine el Escorial veleño que es el Vivar Téllez. Pero a él le da absolutamente igual. El deporte le sirve a él para enchufar a gente, para vender muchos trofeos, para salir en la tele y pare usted de contar. Menos mal que pronto Javier Checa será concejal de Deportes y eso será otra cosa.