
Se habla mucho en estos días de la división del PSOE veleño. Que si María Salomé (la diputada provincial) y Antonio Beltrán (el ex concejal y ex parlamentario andaluz) con Antonio Moreno (el eterno recambio y Delegado Provincial de Agricultura), de un lado (¡¡) y Antonio Souvirón, actual Secretario General y ex Alcalde de otro, apoyan a candidatos distintos a la secretaría general provincial: los tres primeros al diputado y actual miembro de la ejecutiva provincial, Miguel Ángel Heredia, auspiciado por el actual aparato del partido y el segundo a Fernando Arcas, ex Delegado Provincial de Cultura, y profesor de la Universidad de Málaga, como cabeza visible de Alternativa Socialista, que también cuenta con importantes apoyos, tanto de agrupaciones, como de cargos institucionales y afiliados en general.
Sin duda, los dos candidatos reúnen las condiciones necesarias para el cargo al que aspiran. La diferencia ha estado en el procedimiento. Heredia, aunque haya sido él quien se ha presentado, ha sido, de alguna forma, "designado" por la actual y saliente secretaria provincial, Marisa Bustinduy y muchos cargos (el aparato) provinciales. Arcas, es la cabeza visible de un movimiento más de base, de distintas agrupaciones y afiliados de la provincia. Los dos dicen que vienen con ansias regeneradoras e integradoras y los dos, seguramente, llegarán a acuerdos una vez acabe el proceso. Entonces, ¿dónde está el problema? Cada afiliado puede optar por quien le parezca mejor, como ejercicio del derecho democrático que tenemos a elegir. Se pueden suscitar varias listas de delegados a ese congreso provincial. Se puede también hacer una lista única que recoja las dos sensibilidades para así dar imagen de fuerza y cohesión, se puede decir lo que se quiera. Pero lo que no se puede es aprovechar la coyuntura para desunir al partido, intentar desacreditar al otro y sembrar sombras de duda en la sociedad veleña sobre la capacidad del PSOE para liderar ese proyecto de ciudad moderna y próspera, con bases sólidas en su pasado y su historia, pero con una proyección de futuro y progreso como nunca antes ha tenido.
Entonces, además de la diferencia de criterios con respecto a los candidatos antes citados, a qué responde esta especie de "tour de force" que se está haciendo por parte de algunos. No será que se está aprovechando la primera oportunidad que se ha presentado para intentar tomar las riendas del partido antes de tiempo y, de paso (cuidado con esto), hacerle el caldo gordo a los populares de Bonilla y a los izquierdistas de Marín. Si todos hablamos de cambio y de lo mejor para el partido, debemos tranquilizarnos y en los foros adecuados (propiciados o exigidos) buscar lo mejor para todos y no lo mejor para algunos. Así no parecerá que éstos quieran mejorar sus planes, no los colectivos.
Jesús Aranda