
Y llegó. El esperado final por la afición del Vélez C.F. se hizo de rogar, pero el pasado fin de semana fue celebrado por todo lo alto por una plantilla con un mérito fuera de toda duda. Se inició la temporada con el deseo de ascender, sin embargo, el presupuesto bajaba a la tierra a los más optimistas. Fueron las personas las que demostraron que un equipo, un conjunto unido, puede superar la escasez económica con relación a los poderosos de la categoría. Javi Fernández, Tello, Igna, Alfonso, Palomo, Damián, Benji y compañía dieron un recital desde el comienzo hasta hoy. Exhibieron derroche físico, buen juego y un detalle esencial para todo aspirante a una categoría superior: capacidad de recuperación ante las adversidades. La plaga de lesiones ha mantenido, en uno u otro momento del año, en el dique seco a todos los jugadores de la plantilla. La buena preparación física y una dirección técnica de Adrián Gonzálvez impecable fueron factores decisivos para enfrentarse a las bajas. Otro de los baches llegó en las últimas jornadas, donde el Vélez C.F. acusó la presión y encadenó algunos resultados menos afortunados. En cualquier caso, el equipo se repuso y demostró que tiene madera de 2ª B. Además, se alcanzó el objetivo con no pocas dificultades. Tras perder en casa contra un rival a priori inferior, el Almería B, la moral del conjunto de Gonzálvez se repuso para doblegar fuera de casa y contundentemente al Vera. El rival se sabrá el próximo domingo. Unos quieren filiales, como el Barcelona B o el Oviedo B, pero lo más sensato sería optar por el más accesible.
¡La más sincera enhorabuena!