
Mis recientes artículos sobre el contrato matrimonial, la familia, y esos asesinatos, que la propaganda política y periodística, nos quieren presentar como algo insólito y sobre todo, presentando a la mujer como víctima y al varón como asesino despiadado; me ha ocasionado múltiples escritos; algunos reconociendo que lo que dije es cierto y otros, en los que alguna mujer pide mi cabeza… pero veamos, con tranquilidad; lo que ocurre y viéndolo desde todos los ángulos, no sólo desde el tremendismo, que se fomenta… tristemente por cuanto ello da audiencia y votos… y el final es, que da dinero… todo lo demás para muchos de esos voceros, es secundario y les importa nada: la vida se ha materializado tanto que el dios, único es… el dinero.
Algún contrincante apela a que la vida a cambiado… y sí… la vida a cambiado pero a peor, en muchos aspectos; hoy ocurren cosas que antes no ocurrían; hoy matan los hijos a los padres, pegan y asesinan a sus maestros; matan para divertirse (incluso a mendigos)... matan por despecho, por frustraciones, por… ¿cuantas cosas podría añadir a vuela tecla?..
El mundo y sus sociedades (salvo las vírgenes que aún puedan quedar en las selvas) están en franca decadencia.
Y ello se ha agudizado más, cuando se ha desestabilizado la familia tradicional; donde no deben existir esos abusos que tanta nefasta propaganda le han dado... hay millones y millones, que nos hemos criado en familias jerarquizadas y bien estructuradas y agradecemos hoy ello... mucho más, viendo lo que estamos viendo.
Y lo peor de todo, es que las clases dirigentes y salvo alguna excepción, siguen con esa cantinela ya absurda de que estamos avanzando y progresando… ¿en progreso… degenerativo?... más bien sí. Y nadie vea nada retrógrado en mis afirmaciones, sino que todo o lo más importante, “se ha salido de madre” y ese río revuelto, es una situación que sólo beneficia a los pescadores desaprensivos; a nadie más.