
El equipo de Gobierno de Vélez-Málaga optó en la corporación allá por el lejano 2007 por nombrar como delegado de Limpieza, Parques y Jardines al joven David Boza, que con sólo 23 añitos derrocha elegancia con su traje por todos los rincones del municipio. Pulcro y aseado, ha aprendido del ‘sharme’ de Bonilla y compañía y desfila por el Ayuntamiento como un pincel. Parece claro que la suciedad la deja para Vélez-Málaga. El hecho de que no se entere de donde está, algo que podría haber conseguido ya después de varios meses, no es en esencia el principal problema. La pega del asunto es que actúa como si estuviera en su casa, y claro, a veces te sales por la tangente y metes la pata hasta el fondo. Hablemos del Parque María Zambrano.
Este bonito espacio de esparcimiento ha visto como caía sobre él la terrible escoba del concejal de Limpieza. Resulta que el bisoño Boza (no es personal, que conste) se dedica a poner cartelitos como, supongo, haría no hace mucho en la puerta de su cuarto. La buena nueva es que los propietarios de perros de la zona no tienen derecho a pasear al mejor amigo del hombre (no de Boza, al parecer) porque el señor edil ha decidido prohibirlo, por las bravas. El documento que hay apontocado en la pared de entrada al parque es una pantomima digna de los payasos del circo. Ni amparo legal manifiesto, ni aprobación en Pleno, ni chorradas burocráticas, que pensará el concejal de Limpieza.
La nota se limita a un contundente “Prohibido animales: sanción”. También añade un teléfono-contestador automático, el último grito en incomunicación. El grupo de usuarios que denunciaron la prohibición se han personado en varias ocasiones en el Consistorio, pero David Boza tenía mejores cosas que hacer que atenderles. Eso sí, la secretaria estuvo de ‘chapeau’.
¿Por qué el señor Boza no recibe a este grupo de personas? ¿Tiene miedo a que le azucen a los perros? Quizá sea simplemente porque defienden una postura basada en la ley 11/2003 del B.O.J.A., que obliga a la Administración a habilitar una zona de libre albedrío para los canes. Esta superficie existe, sin embargo, los cristales y deshechos que conforman el ecosistema impiden su utilización.
Al menos, este colectivo sustenta su postura en un documento legislativo sólido. ¿En qué se basa Boza? Que le dejen tranquilo, que todavía no se ha hecho al sillón. Pues nada, con sosiego.