(Este fin de semana he asistido a unas jornadas de Comunicación en Granada. En esta ocasión se trataba de analizar el tema de la inmigración desde el punto de vista de los medios. Con excelente criterio, el lema elegido para el encuentro era: "La mirada de los otros").
Según Naciones Unidas, cada día se efectúan 2.000 abortos de niñas en India.
Hasta aquí, una noticia de agencia que ha pasado desapercibida. Los periodistas estamos más pendientes de la defensa del lince en Andalucía que de tantos niños (especialmente niñas), que ni siguiera tienen derecho a la vida en países donde sobran armas y faltan sentimientos. Cada día me encuentro con mujeres inmigrantes hispanoamericanas cuyos únicos derecho es el de prestar trabajos marginales. Cuando quedan embarazadas, ni siquiera eso. Son abandonadas, ellas y sus hijos, a su suerte, que pasa por encontrar personas o instituciones solidarias que alivien sus problemas.
Mi buena noticia de hoy -cuando hay perros que son mejores que algunos seres humanos-, es que aun quedan un montón de comunicadores, que siguiendo el camino trazado por Kapiscinski nos preocupamos de esas personas del tercer y cuarto mundo, los cuales ya no viven tan solo en continentes lejanos. Los tenemos también en nuestro entorno. Y los hombres de buena voluntad, como si fuéramos perros callejeros, tenemos que buscar entre los montones de barro y devolverles a una vida digna. Noticias como esta nos hacen ponernos las pilas. Nos decía la vieja militante socialista catalana Nuria Gispert en el encuentro de Granada: "Cada vez creo menos en los políticos y más en las instituciones de voluntarios". Y añadía una cita cuyo origen no reveló: Lo que se gaste el Estado en cultura se lo ahorrrará en cárceles.
Me ha dicho un pajarito que el Obispo Buxarraix, se ha empeñado, junto a un grupo de seglares, en montar una escuela profesional para mujeres en Nador. Genio y figura. Menos preocupación por los pañuelos, y más dedicación a lo que contienen. A las mujeres del tercer mundo solo las puede salvar la promoción y la cultura. Hay muchas mujeres enterradas en vida en un mundo lleno de teléfonos móviles y falto de conocimientos. Estos son los milagros que necesitan.