La campaña electoral se inicia en medio de la crispación y la incertidumbre
27 de febrero de 2008
REDACCIÓN
La campaña más reñida en la reciente democracia española comenzó anoche con la incertidumbre del resultado final. Las encuestas publicadas hasta ahora hablan de una ligera ventaja del Partido Socialista sobre el Partido Popular. Para muchos analistas esta situación se considera como de empate técnico. Cualquier error de los grandes partidos o alguna propuesta que pueda ilusionar al electorado podría dar la victoria a cualquiera de ellos, ya que un mínimo porcentaje de un 3% o 4% de ventaja puede otorgar una diferencia de entre 15 y 20 escaños.
Algo parece, no obstante, claro: ninguno de los dos grandes partidos políticos españoles tendrá mayoría absoluta, con lo que nuevamente las minorías tendrán un papel fundamental a la hora de conformar un Gobierno estable.
Una conversación grabada accidentalmente al finalizar una entrevista entre Zapatero e Iñaqui Gabilondo, en la que el actual presidente de España hablaba de que al PSOE le interesaba la tensión, ha centrado el comienzo de la campaña electoral que dio inició anoche con la tradicional pegada de carteles.
Con esta expresión de que interesa la tensión, de la que evidentemente el Partido Popular se está aprovechando, el presidente José Luis Rodríguez Zapatero refleja la enorme preocupación que existe en el Partido Socialista por lo que puede ser una alta abstención.
Los socialistas lo tienen claro. Si la participación es alta, es decir, superior al 70%, ganarán sin ningún tipo de problemas. Por el contrario, si la participación rondara el 65% podría ocurrir cualquier cosa.
Sociológicamente está estudiado que el electorado más de izquierdas es el que más se retrae porque es más dado al desánimo cuando piensa que las cosas no va lo suficientemente bien.
Por el contrario, el electorado de derecha sufre mayor movilización en los comicios electorales. El propio Partido Socialista reconoce en sus círculos privados que las elecciones anteriores de 2004 la ganaron, contra todo pronóstico, por la elevada participación como consecuencia del atentado del 11-M en Madrid.
Asimismo, estas elecciones del próximo 9 de marzo, todo parece indicarlo, va a suponer un duro revés para Izquierda Unida, que va a quedar reducida a un partido regional de Madrid, única ciudad española donde se prevé tenga representación. La versión catalana de Izquierda Unida no tiene nada más con la estatal que una conexión: estar juntos en el Parlamento para tener Grupo Parlamentario.
Andalucía
En Andalucía todas las encuestas dan por ganador al Partido Socialista. La única duda que se presenta es si obtendrá mayoría absoluta, esto es, más de 55 escaños (en la actualidad tienen 61) o si pierden esta mayoría que actualmente ostentan.
Hasta ahora los sondeos publicados por el CIS, el Grupo Vocento, el Diario Público y El Mundo, le dan una pérdida de escaños a los socialistas que va entre 2 y 5, es decir, que seguirían conservando la mayoría absoluta que les permitiría gobernar en solitario.
El Partido Popular es el único que subirá en las próximas elecciones del 9 de marzo. De los 37 escaños que tiene en la actualidad puede llegar, según estas encuestas, a los 43 o 44, lo que haría que siguiera, una legislatura más, en la oposición.
Izquierda Unida sufrirá un retroceso, seguramente menor, del que se esperaba, ya que tras haber cerrado un acuerdo de silencio hasta pasado los comicios, sus electores han dado por bueno esta situación. El gran riesgo que corre y que originó la crisis, es que su líder, Diego Valderas, se quede una vez más fuera del Parlamento. Aunque quiso encabezar la candidatura por Sevilla se vio obligado a retirar esta propuesta para no agravar la crisis y recluirse nuevamente en Huelva, donde no ha conseguido, en ninguna de sus comparecencias electorales, el escaño.
Por último, todas las encuestas pronostican un fuerte retroceso del voto andalucista, esta vez representado por Coalición Andalucista. Los sondeos le dan desde que no obtendrán representación (Grupo Vocento) a uno (CIS) e, incluso, dos (Diario Público).
Lo cierto es que sus expectativas son mínimas. El electorado parece que ha entendido que esta formación, compuesta por PA, PSA y algunos partidos de los que jamás se había oído hablar y que no representa nada, no es nada más que un desesperado intento de conseguir alguna representación parlamentaria.