
Vilches y Pampa: Crónica del sueño de ser futbolista (II)
El plato fuerte llegaría el día después. Por la mañana, esperaba el equipo profesional. Y es que en Italia, este conjunto cuenta ya con jugadores profesionales en sus filas dedicados exclusivamente al mundo del fútbol.
El terreno de juego no era lo esperado. Con un césped descuidado, ambos comenzaron a correr pensando que lo de la Axarquía, aunque no es gran cosa, estaba casi mejor.
Tras ese 'entreno', por la tarde volverían a tocar balón de nuevo con los juveniles, un hecho que se repitió durante varias jornadas.
Con esta rutina llegaría el día clave, el 9 de enero. Una jornada intensa que tuvo varios partidos, de mañana y tarde, para los dos futbolistas. En Italia, estos 'bolos' tienen una gran relevancia y es curioso como las gradas se repletan de aficionados y de ojeadores, agentes y miembros de los distintos clubes de los denominados 'grandes', que van a buscar futuras estrellas del Calcio. Un día después, los resultados so se hicieron esperar. Y es que uno de los ojeadores tuvo una larga conversación con Vilches, comentándole que vio cosas muy interesantes, por lo que iba a seguirlo de cerca.El final se acercaba y Pampa, junto a 'Ronaldinho' o el 'Gaúcho', como así llamaban los compañeros a Vilches, se veían obligados a hacer las maletas de vueltas a Torre del Mar. Una despedida que será un punto y seguido, puesto que el 'míster' del conjunto italiano prometió a ambos venir a visitarlos hasta Torre del Mar y verlos en su 'hábitat'.
De entre las anécdotas más interesantes, hay que destacar la confusión de la prensa de la zona con Vilches, pensando que era un jugador de la Juventud de Turín debido al chándal que portaba el torreño, una situación que provocó las risas del joven.
Pero no todo fue fútbol, ya que un grupo de franceses fueron los mejores aliados de os torreños en el hotel, invitándolos a pasar los ratos de ocio y unas partidas en la ya manida Playstation. Ahora, sólo queda esperar noticias desde Italia. Una carta o llamada que muestre interés por estos dos jugadores que, un buen día, decidieron probar suerte en un país distinto, en un fútbol distinto.
El sabor de boca es muy bueno. Una gran experiencia que puso, en muchas ocasiones,los pelos de punta a estos dos aventureros por lo vivido en unos días mágicos, una recompensa que sólo el fútbol sabe dar y también quitar, ya que todo se hace a base de trabajo.
Ahora su club les espera. El lunes ya se incorporaron al entrenamiento y volvieron a la realidad. La realidad de ayudar a un equipo necesitado de su calidad para salir de una mala situación. Es la otra cara del fútbol, la real.