Todos pinchan (1-1)
Había advertido Gonzálvez en la víspera que su equipo no tenía miedo y que pondría todo el arsenal ofensivo de que dispone. Y así fue. Salas y Berenguer, de dupla central, con el alicantino renqueante (la maldición de los centrales), Alfonso y el recuperado Palomo por delante y Tello y Ángel, a recibir los centros de Javi Fernández, por la derecha y de Igna, por la izquierda. En teoría, irreprochable. Pero este Vélez ha perdido chispa y seguridad en sí mismo.
Y eso que ayer recuperó a uno de sus cuatro o cino jugadores imprescindibles: Juan Miguel García Palomo. No es demasiado alto, ni rápido, ni salta demasiado, ni lanza a romperla, pero, en conjunto, es el típico jugador de equipo, absolutamente vital para el buen funcionamiento de un equipo, que parece descosido, sin su presencia, Y para colmo, tiene gol., Y eso en el fútbol es vital.
Decisivo. Su gol, faltando veinte segundos para el final del primer período, le define: oportunismo, saber leer el juego y buen tino en el tiro de gracia. Lástima que las fuerzas le aguantaran sólo sesenta minutos, porque, si no, posiblemente, no hubiera perdido el Vélez dos puntos.

Primer tiempo
En la primera mitad, el juego lo condicionó el arbitraje a "la inglesa" de Muñoz Hervás. Los jugadores, en Tercera, no están acostumbrados a este tipo de arbitraje de dejar jugar y sacar sólo tarjeta cuando observa el referee mala intención.
No obstante, en el minuto 23, anuló un tanto al cuadro local, y dos minutos después, dejó sin sancionar un penalti sobre Ángel. Mauri y Tello pudieron desnivelar la balanza antes del descanso, pero fue Palomo, en el descuento, de cabeza, el que ponía un 1-0 quizás premio excesivo para un espeso equipo veleño. En la segunda parte, pareció, el Vélez, por momentos, el equipo alegre y confiado de hace dos meses, pero el gas se gastó con el cambio de Jesús por Palomo.
El fuengiroleño, hace dos años, indiscutible, ha perdido el sitio en el campo, y la medular se decantó del lado motrileño, que movió bien, además, el banquillo, con la presencia de Iván Acién y Romario, rápidos y verticales. En esas estábamos, cuando de nuevo a balón parado, Bolaños, completamente sólo en el área, fusiló a Antonio. Ni la salida de Bautista ni la de Javi García sirvió para gran cosa, Es más, al equipo le faltó la garra que exhibió ante Vícar y Adra. Salas y Romario la tuvieron antes del minuto 90, y ahí, en la "zona Cesarini", en los minutos que tan bien domina Palomo, apareció Antonio, salvando un mano a mano con la yema de los dedos, que deja un punto en casa, que debido a los tropiezos de Alhaurino, Granada Atlético, Arenas y Antequera, sabe casi bien. Las distancias se mantienen. Ahora, a cruzar los dedos, para que no se confirmen los malos augurios sobre el futuro de Jesule.

 


 

25 de Febrero 2008