

Historia
A lo largo de su historia y desde el asentamiento de sus primeros pobladores, Málaga ha mantenido una rica y variada relación con el mar, si bien en épocas pasadas también el mar ha significado para los malagueños un sinónimo de calamidades debido a las invasiones y expolio, enfermedades ligadas al tráfico marítimo, pobreza asociada a los pescadores y marinos, y naufragios.
Junto a los beneficios económicos que la zona litoral aporta al estar volcada hacia el turismo, se encuentran los efectos negativos que, sobre el medio marino tienen los vertidos contaminantes procedentes de las urbanizaciones costeras o de la agricultura, las alteraciones en el medio marino originadas por las construcciones litorales, actividades deportivas, o la fuerte demanda de pescado del sector hostelero que, en el caso de Málaga conlleva el agravante de la tradicional cultura del "pescaíto frito". Desde el punto de vista de la pesca, la actitud ha sido la de considerar al mar como una despensa inagotable, donde todo se puede pescar y de cualquier manera, y donde toda contaminación o vertido se disuelve de forma natural.
Mientras la intervención de pescadores se produjo de forma artesanal, con métodos de pesca de bajo impacto sobre el medio marino, las capturas se mantenían en equilibrio con la renovación de los recursos. Sin embargo en las últimas décadas, el incesante incremento del esfuerzo pesquero ejercido por flotas en aumento, con motores más potentes, con medios de detección más sofisticados, y con artes de pesca más eficientes, han dado lugar a una sobreexplotación pesquera con el consiguiente agotamiento de los caladeros de pesca. Todo ello trae como consecuencia que, en la actualidad, los caladeros malagueños están en grave declive, debido a la gran presión pesquera y la pesca furtiva.
En las aguas malagueñas, la actividad pesquera se centra en la pesca litoral y artesanal. Debido a su lejanía de los grandes caladeros atlánticos, la existencia de grandes empresas dedicadas a la pesquería de altura y gran altura son prácticamente testimoniales. Ello hace que la pesca de esta zona sea prácticamente dependiente de los caladeros nacionales. Málaga posee una flota fragmentada en pequeñas unidades artesanales, y marcadamente heterogénea (arrastreros, cerqueros, marisqueros, palangreros de fondo y superficie, y artes menores).
Gran importancia
El sector pesquero malagueño posee gran importancia como fuente de renta y generación de empleo en la captura, la comercialización (desde subasta hasta minorista), y en la transformación de los productos de la pesca. Sin embargo, en la actualidad, la industria pesquera malagueña atraviesa un período crítico, pues parte de sus caladeros y recursos pueden haber sobrepasado el límite permisible de captura. El asociacionismo de los productores es insuficiente o nulo; la pesca industrial se halla forzosamente parada por la inexistencia de acuerdos con el reino marroquí; la acuicultura marina esta comenzando a desarrollar su formidable potencial en nuestra provincia.
Los problemas del sector pesquero en Málaga, en general, son los mismos que debe soportar el sector pesquero de cualquier otro caladero. Fundamentalmente, se puede resumir, como se ha citado anteriormente, en una sobreexplotación de los recursos pesqueros, motivada por la presencia de mayor cantidad de barcos, más potentes, con tecnología más sofisticada, y artes de pesca más eficientes, que han generado una fuerte presión sobre un caladero que no tiene posibilidad de renovación. Unido a esto, los elevados y crecientes costes (gasoil, tasas, mantenimiento, tripulación, etc.) y los bajos precios del escaso pescado capturado, en un deficitario proceso de comercialización en primera venta (subasta a la baja), ponen en cuestión la rentabilidad de dichos barcos, y el futuro del sector.
Problemáticas
Además de esto, a nivel local, en cada caladero, e incluso en cada provincia pesquera, se produce una problemática particular, que en el caso de Málaga puede enmarcarse en los siguientes problemas:
Pesca de inmaduros: La tradición y costumbres culturales y gastronómicas de Málaga, pasan obligatoriamente por esa cultura de "pescaíto" arraigada desde tiempo inmemoriales, y conocida más allá de nuestras fronteras. La gran afluencia turística a nuestro litoral, ha favorecido una fuerte actividad de pesca del conocido "chanquete" (pez góbido que en su estado adulto no alcanza más de los 6 cm de longitud), que ha puesto en peligro las poblaciones de dicha especie. Su prohibición ha traído como consecuencia la pesca, también ilegal, de especies de similar aspecto, en estado inmaduro (boquerón y sardina, principalmente), que han sido capturados mediante embarcaciones y artes de playa ilegales, por un sector marginal que se resiste a abandonar la actividad furtiva, contribuyendo de forma negativa a la ya precaria situación económica del sector pesquero profesional. La razón es bien sencilla: una elevada población de pescado, no alcanzará la edad madura para su reproducción, con lo que el caladero se va agotando, poniendo en entredicho la rentabilidad de la flota pesquera, y el futuro del sector que vive de la pesca. El pertinaz esfuerzo mantenido por la Delegación de Agricultura y Pesca de Málaga, en colaboración con la Guardia Civil, durante los últimos 10 años contra la pesca de inmaduros, se ha traducido eficazmente en un notable descenso en la misma. No obstante, el elevado precio de la mercancía ilegal, la fuerte demanda turística, hace que la actividad furtiva permanezca, aunque de una forma testimonial. También la flota profesional censada y con actividad legal, ejerce eventualmente una pesca poco responsable, capturando especies de pescado y de marisco, en talla inferior a la reglamentaria, contribuyendo con ello a la sobreexplotación del caladero, o sin respetar muchos de los articulados existentes en la legislación relativos a fondos donde faenar, número de artes calados, etc.
Rentabilidad
Las fuertes entradas de pescado y marisco procedentes de otros caladeros y de terceros países, abaratan considerablemente nuestras capturas, cuestionando aun más la rentabilidad de nuestra flota. Además, se detectando importantes entradas de pescado y marisco inmaduros, procedente de otros caladeros andaluces (Golfo de Cádiz), y de otros países (Italia, Marruecos, Portugal, etc.), que atenderán la fuerte demanda de minoristas.
Pesca de arrastre en fondos prohibidos: Constituye otro de los problemas de la pesca ilegal. El arrastre a menos de 50 metros de profundidad constituye una ilegalidad, además de un peligro para las especies que se acercan a la costa para su desove o reproducción. Así mismo, es una amenaza para las ya escasas praderas de fanerógamas marinas, zonas de alevinaje de muchas especies por sus óptimas propiedades oceanográficas.
Episodios de cierre de moluscos por contaminación: A menudo es el sector marisquero el que más expuesto se encuentra a las precariedades económicas, con motivo de los episodios de contaminación que obligan a indefinidos periodos de cierre o prohibición de capturas de moluscos bivalvos, para preservar la salud de los consumidores. Además, se encuentran obligados a acatar los períodos de Veda impuestos por la legislación, sin que ello conlleve el cobro de ayudas por parada; algo que sí perciben los sectores de arrastre y cerco tras sus dos meses de parada biológica obligadas.
Ante este panorama, es fácil deducir que el futuro de la pesca en Málaga, como en toda Andalucía, pasa obligatoriamente, por una explotación más racional de los recursos pesqueros, y por el respeto de la normativa actualmente vigente con la que la Administración regional intenta regular toda la actividad de las flotas.