

La buena noticia
Manolo Montes
Me pide el cuerpo hablar de vida
Hoy me pide el cuerpo hablar de vida. -Oye Manolo, tu que siempre intentas hablar de algo trascendente, ¿Cómo no hablas de Cuaresma? (dirán Vds.)-.
Pues no.
Bastante hablan de Cuaresma los que presumen de no creer en nada.
En una sociedad cada vez más empeñada en ser aconfesional, con rechazos frontales a los signos externos del Cristianismo, con rasgado de vestiduras ante los belenes, en todos los colegios, asociaciones y ayuntamientos, montan un "pitote" con motivo del carnaval, que no es otra cosa, que la despedida del ‘cachondeo’ para entrar en tiempo de oración y de sacrificio. Otra contradicción.
El Evangelio es vida.
Y yo al pasar los años cada vez lo veo más claro. ‘Misericordia quiero, no sacrificios’. Está muy bien que no fumemos, que nos quitemos de las copitas, que recemos más, que asistamos a procesiones y Via-Crucis.
Pero puede que sea como ‘campana que suena…’. -Entonces ¿tu que haces listillo?- (me pregunta mi conciencia). Pues yo… hago lo que puedo. Pero me parece buena idea que seamos más cercanos, más sencillos, más pobres y más humildes.
Los que si lo han bordado son los médicos y los familiares de Amilia Taylor, la niña-bolígrafo que nació en el Baptist Children´s Hospital de Miami, que el pasado 24 de Octubre hicieron caso omiso de todos los protocolos y sacaron adelante a una niña de 280 gramos.
Hoy, con sus casi dos kilos de peso, la niña cuyo cuerpo cabía en las palmas de las manos de sus cuidadores, parece saludar desde los brazos de su madre en una foto que han distribuido las agencias.
‘Amilia era una niña muy deseada’, dice la noticia, y yo añado, deseada por su madre, sus médicos y toda la humanidad. Y por mi el primero.
Hoy me siento más persona, más orgulloso de mi mundo, -Manolo, eso es la Cuaresma-. Pues será.
La vida es una buena, una excelente noticia que prepara la Resurrección de Cristo en el mundo.
En eso podemos aprovechar estos cuarenta días.
En hacer un mundo más humano. En sacarlo de la muerte virtual.