La buena noticia
Manolo Montes

La consulta del seguro II

Te sientas en una esquinita esperando que te lleven pronto al "patíbulo", y, sin aviso previo, las señoras, que parecen estar incluidas en la decoración del espacio, te someten a un interrogatorio exhaustivo. Cuando crees que se encuentran medianamente satisfechas, llega otra nueva que planta sus reales ante la puerta del médico y nos pone a todos en nuestro sitio. Pregunta la hora de nuestra cita, y la de cuantos esperan. Organiza una nueva cola y, una vez tomada posesión, diagnostica las enfermedades de cuantos esperamos. Nos comenta "doctoralmente" la capacidad de cuantos médicos conoce y va remitiendo a cada uno de los ya muy asustados enfermos a los distintos especialistas que ella controla. De pago y del seguro. Da direcciones y recomendaciones mientras presume de haber padecido las dolencias de cuantos estamos allí, una a una y en conjunto, pero con mayor gravedad aun.
Este proceso nos ha llevado, casi sin darnos cuenta, a descubrir que se ha sobrepasado en una hora la indicada en nuestra cita. Al final, te sientes liberado por que escuchas tu nombre y pasas a la consulta del médico.
Y, ahora viene mi BUENA NOTICIA. Te encuentras en una isla celestial donde te recibe una amable Doctora que te escucha; en este nuevo Centro de Salud, me ha correspondido una señora experta, cercana y amable que te acoge con atención y sin prisa. Se siente interesada por tus síntomas y te recuerda que estás en la PV, pero que lo llevas muy bien. Tu cuerpo se yergue, tu tos remite, recuperas la dignidad y te quitas 20 años de miedo de encima. Te receta paracetamol, mucha agua, paciencia, y poco más. De esta… te escapas.
Tú sales de la consulta. Sin mirar para atrás. Lleno de orgullo por tu salud a prueba del criterio de las señoras de la sala de espera. Te olvidas de las horas de retraso. Llevas en tu mano el trofeo en forma de receta. Tus males se han acabado.
Algún día, ya cercano, además de los extraordinarios medios materiales con que cuenta la Sanidad Andaluza, se evitará la masificación provocada por la relación numérica enfermos-médicos. De momento hacen bastante más de lo que pueden. De lo cual les quedo muy agradecido. Vds. dirán: algunos son muy antipáticos. Yo no he dado con ninguno.