

La buena noticia
Manolo Montes
A Dios rogando y con el mazo dando
Hace casi cuarenta años tuve un encuentro que cambio mi vida. Me encontré ante unas realidades diferentes que llenaban por completo mis expectativas vitales y espirituales. En el fondo, se trataba solo de poner en práctica las enseñanzas que se derivan del refrán que titula esta columna.
Hay que avalar la palabra con los hechos. "Por sus hechos los conoceréis", proclama el Evangelio. Así lo capte yo y comencé a vivir la experiencia del servicio. Una de las acciones más gratificantes que han pasado por mi vida, ha sido la donación de sangre. Desde los lejanos años setenta en que lo hacíamos cada dos meses en el viejo Hospital Civil, en un pequeño recinto comandado por una monja "de escopeta y perro" (Sor "Drácula", le llamaban los internos), hasta ahora, en que lo hago más esporádicamente, he realizado cientos de donaciones de sangre. Al tener un grupo sanguíneo raro, casi siempre hacíamos la donación a demanda de enfermos del mismo grupo, y nos encontrábamos los mismos donantes que compartíamos el grupo AB+.
Posteriormente, me hice donante de médula. Al cumplir los 60 recibí una amable carta de la Fundación José Carreras agradeciéndome los servicios prestados, (nunca doné nada, tan solo estuve en espera de que surgiera una necesidad para alguien compatible), y dándome de baja de sus fichas.
Dios está en todas partes, pero a veces se nos esconde cuando lo buscamos en los sitios equivocados.
Entre los que sufren, siempre se encuentra. En el dinero, el poder o el prestigio… es casi imposible.
Es cuestión de ponerse en manos de la Virgen de la Buena Leche. Dice San Pablo en su carta a los Corintios que proclamamos hoy: "Porque no me envió Cristo a bautizar, sino a anunciar el Evangelio, y no con sabiduría de palabras".
Tenemos que comprender los cristianos que el serlo, es una forma de vivir, no de filosofar.
Los habitantes de esta maravillosa ciudad de Málaga, la muy hospitalaria y la muy benéfica, (según reza en su escudo), una vez más, han dado la talla, y la sangre y los órganos. "Por sus hechos los conoceréis". Dios se lo pague a Dios.