

La buena noticia
Manolo Montes
Er mardito parné
Esta frase tan ‘folklórica’, propia de una canción de ‘la Pantoja’, es la que ha rondado mi memoria en este último fin de semana. Parece ser que la palabra "parné" viene del francés. Los gabachos, anduvieron poco por estos lares a principios del XIX, pero han dejado muchas palabrejas, entre ellas, esta que procede del nombre de las entidades bancarias francesas. En las pocas ocasiones en que me he dejado embarcar en la peligrosa tarea de mediar en temas económicos entre familias, siempre he salido con los pies fríos y la cabeza caliente. Invariablemente, he terminado con la sensación de haberlo hecho fatal dada la animadversión hacia mi persona por ambas partes, (situación, que para mi consuelo, da fe de que lo he realizado medianamente bien). Decía Casiodoro: “El dinero se adquiere con trabajo; pero se guarda con temor y se pierde con gravísimo dolor”. En una palabra: que cuesta muy poco trabajo recibir y muchísimo repartir. Si lo grandes empresarios que ponen el ideal su vida en atesorar un gran patrimonio intuyeran los resultados de la posterior transmisión del mismo, seguramente se preocuparían mucho menos de hacerlo, y así, evitarían las violentas discusiones posteriores. Siempre, siempre, se van a equivocar en el reparto. Todos se sentirán perjudicados y arremeterán contra sus hermanos o parientes, con la consiguiente ruptura familiar… cuando consiguen evitar el llegar a las manos. Acaban como concejales. Y por el mismo motivo. "Er mardito parné". Mi BUENA NOTICIA DE HOY, va dedicada a mis hijos, nietos y demás deudos. Nos os voy a dejar ni un euro, ni siquiera un duro, para que me entendáis. Os estoy haciendo un gran favor. Tiesos, pero os llevaréis muy bien. Fijaos en los herederos de los ricos y famosos; les salen hermanos desconocidos, ascendientes y descendientes de todos los grados, y al final, acaban en los tribunales.Con todo el respeto, y rogándoles disculpen mi atrevimiento, les recomiendo que sigan mi ejemplo. Para mí, esta es una buena noticia. Un autor anónimo que he pescado por ahí, sentencia: "Con el dinero se puede comprar la cama, pero no el sueño, la comida… pero no el apetito". No vale la pena guardar algo que sirva de excusa y de arma arrojadiza para nuestros familiares. Como dice el proverbio chino es mucho más eficaz enseñar a pescar que dar peces. A lo mejor escribo estas frases como justificación de mi escaso afán económico. Pero el lenguaje y las actitudes de personas que son tan pobres que solo les une el dinero, me ha confirmado en mi postura de ‘machacador’ en vida de cuanto pasa por mis manos. Que cada palo aguante su vela.