La buena noticia
Manolo Montes

Ella nos mira

Para los que intentamos vivir el cristianismo la Semana Santa es un cúmulo de sensaciones encontradas. Por una parte nos sentimos superados por la dimensión de los hechos que se conmemoran fuente principal de nuestra fe, y por otra se nos presentan las creencias y la cultura popular como argumento para justificar una semana de religiosidad en la calle que trasciende en una escasa participación de la vivencia cristiana durante el resto del año.
Este es el eterno debate que hay en la calle y en la prensa. Al final siempre tenemos la culpa los que nos manifestamos abiertamente católicos. El resto apela a su condición de malagueños: al evangelio de la oveja perdida o al que se les ocurra. Esgrimen a D. Ramón Buxarraix para meterse con tirios y troyanos. Si consideran la Semana Santa demasiado folklórica… "Ya lo decía D. Ramón", si se apela a la "cultura popular"… "Ya lo decía D. Ramón". Todo el que no está de acuerdo con algo apela a él. Y D. Ramón casi nunca decía nada y nos sufría con paciencia a los unos y a los otros. Que si tocan la campana los del PP. Que si han retocado la imagen de Animas y Ciegos. El caso es que los "expertos semanasanteros" han pontificado que la Semana Santa es suya y así lo explican a bombo y platillo. El que no va a alguna tertulia o se asoma a un balcón del Hotel Larios no sabe de que va el tema.
Ya está bien de cotilleo barato. Yo escribo Buenas Noticias y hoy también tengo una que ofrecerles. Es muy personal, pero creo que muchos de los lectores la compartirán. Sucedió en la tarde-noche del Jueves Santo. Había acudido con mis nietos a la salida de la Hermandad de Viñeros. Este humilde servidor, amén de un largo ciento de jóvenes, portó a hombros hace cuarenta años, en un trono que este Jueves Santo ha salido por última vez a Nª Sª la Soledad de Viñeros. Nos reunimos los viejos compañeros de varal y esperamos con expectación la salida de los tronos. Al salir el de la Virgen me sentí mirado profundamente, los que me acompañaban, también.
Estuve toda la tarde pensando en esa mirada. A las 12 de la noche volvía para casa desde la Basílica de la Esperanza donde dejé el trono de la Virgen enfilado hacia la Avenida de Andalucía. Miles de personas ocupaban cualquier espacio factible de la zona. La virgen de la Esperanza miraba desde la cumbre de su trono a la multitud. Y la luz se hizo en mi mente. La Semana Santa es necesaria para que todos nos juntemos. María Santísima nos quiere mirar a todos juntos y no divididos. Nos quiere mirar con una mezcla de orgullo y de pena por nuestra capacidad de hacer el bien y el mal según nos manejen.
La BUENA NOTICIA de hoy esta en los Cielos. Jesús y María contemplan como, ante la presencia de sus imágenes, Los mejores sentimientos afloran de los corazones de las personas. Ahora, solo falta que el resto del año veamos a ese Jesús vivo y resucitado en esos Cristos vivos que andan por las calles.