

Cuaderno de andar por casa
Juan Luis Bueno
Fútbol y tapas
Al último partido del Vélez Club de Fútbol contra el Alhaurino me fui muy preparado. Me puse un jersey de pico cárdeno, para ir a juego ante la posible penitencia vivida en otros partidos y me compré un diario de tirada nacional de esos que te cuelan los domingos el suplemento por narices, a no ser que conozcas al dueño del kiosko y puedas adquirir únicamente la cabecera sin más modernidades domingueras que aportan poco al intelecto.
Pues bien, nada más entrar pude comprobar como el estadio había dado un pequeño cambio y como todos los espectadores pueden ahora sentarse en sillones de plástico de esos que hay que limpiar antes para no llenarse de máculas el pantalón recién planchado.
Una maravilla. El sol que daba en la otra grada y la presidencia y autoridades dispuestas a botar para conseguir en unos meses el voto de los que en el campo le piden que boten.
Como la primera parte fue aburridísima, monótona y tediosa a alguien se le ocurrió la brillante idea de tomarse el respiro fuera del estadio: al Bar Floridablanca ¡Qué acierto! Tapas y cañas de todos los colores: que si los calamaritos, que si el bacalao con lechuguita, que si la rosada bien rebozada, que si la paellita recién salida...total, que cuando nos dimos cuenta volvimos al Vivar Téllez era el minuto 78 de la segunda parte.
En el 80 marcó el Vélez y en el 90 nos fuimos. Así ir a ver el fútbol es otra cosa.