El apunte
Gloria Méndez-Trelles

Pesadilla

No han hecho más que empezar las vacaciones de verano y las madres ya están que se tiran de los pelos. No es para menos. Dicen que los niños de hoy son insoportables y que la convivencia las veinticuatro horas del día es bastante complicada. Llega la temporada estival y de repente, los padres se dan cuenta de que sus hijos han crecido y que ya no les sacan provecho a las actividades y juegos del verano pasado. Comienza la ‘pesadilla’. Algunos adultos optan por los campamentos de verano, que además de entretener a los infantiles, les ayuda a fomentar la convivencia y el aprendizaje. Estos campamentos son además de gran apoyo para aquellos progenitores que no tienen más remedio que trabajar en esta época. Pero claro, a veces, estas actividades también son un problema. Hay quienes se quejan de que los campamentos municipales ofrecen pocas plazas y que las actividades privadas son muy caras. Aunque algunos colegios también abren sus puertas en verano, rara vez coincide con el horario laboral. Otro recurso para sobrellevar las vacaciones son los abuelos. Según una encuesta elaborada por el Ministerio de Trabajo y el Centro de Investigaciones Sociológicas, el 43,5 por ciento de los abuelos han ayudado en el cuidado de sus nietos y otro 22,6 por ciento lo hace en la actualidad. Una cuarta parte atiende a sus nietos unas 40 horas a la semana, según los datos. Los abuelos que ya criaron a sus hijos, ahora tienen que ‘malcriar’ a los hijos de sus hijos. Y el colmo de las vacaciones es cuando los abuelos no pueden ocuparse de los chiquillos, ni hay campamentos ni actividades que ayuden a sobrellevar el caos vacacional en los hogares. Los padres que pueden, se turnan las vacaciones y sacrifican disfrutar juntos del descanso o a las malas, contratan a alguien que les ayude en el cuidado de los más pequeños en casa. Algunas empresas de Europa ya empiezan a introducir servicios a sus empleados como guarderías y actividades lúdicas para sus descendientes, que supone un valor añadido al salario. España está a la cola de esto.
Son pocas las ayudas que, de momento, las familias reciben en verano para el cuidado de sus hijos tanto de las administraciones locales e instituciones sociales como de las propias empresas para acoger a los niños durante las vacaciones.
Queridos papás, apáñenselas como puedan. La pesadilla del verano acaba de empezar.