El apunte
Gloria Méndez-Trelles

Vaya corte...

Algo va mal en el sistema educativo. No me pregunten el qué, pero algo falla. No es justo que la admisión en una u otra facultad se base sólo en una nota de corte. A los jóvenes se nos marca el futuro laboral por un numerito en la famosa y obsoleta prueba de acceso a la universidad. La selectividad está añeja y está pidiendo a voces una modificación. Si un joven sueña con estudiar medicina, podría ser un frustrado toda su vida porque en aquel examen de selectividad le traicionaron los nervios y le faltó una estúpida décima o un estúpido punto en la nota de corte exigida. ¿Se imaginan ustedes que el futuro descubridor de la vacuna contra el Cáncer o el Sida esté entre ese montón de frustrados desaprovechados? Igual sucede en otras materias como economía, periodismo, historia, ingenierías, etc. Y todo, por un maldito número.
Todo es cambiable. ¡Hasta la Constitución de 1978 se está modificando en pleno siglo XXI! Los tiempos cambian y todo se tiene que adaptar a las nuevas necesidades. No será difícil buscar un método más adaptado a los tiempos que corren y que en lugar de la frustrante prueba de selectividad se hicieran exámenes específicos de las carreras que eligen los pre-universitarios o que al menos se permita estudiar un curso y si no dan el callo, pues a pasear libros a otro sitio.
Todos pagamos la universidad pública y todos tendríamos derecho a estudiar lo que deseamos, sea cual sea la nota de corte. A los estudiantes no nos ayuda el ‘cuento chino’ de que hay que limitar el número de plazas porque sino habría masificación o desolación en algunas facultades. Si hay que ampliar algunas titulaciones o reducir otras, que se haga. A los alumnos nos da exactamente igual que haya 15 matriculados en matemáticas y 500 en periodismo. Lo que queremos es estudiar lo que nos gusta y nos da la gana, sin cortes de ningún tipo.
Lo peor es que la selectividad sigue y seguirá con nosotros aunque las bancas universitarias estén repletas de jóvenes frustrados que, aunque quisieron elegir su futuro, la nota de acceso eligió por ellos. No es de extrañar que en los próximos días veamos a estudiantes haciendo otro tipo de cortes al sistema de acceso universitario. Un par de cortes de mangas no estaría nada mal. Y no es para menos, puesto que al final hay jóvenes que se mueren de asco. Eso es lo que pasa cuando la admisión se basa únicamente en un número, y no se tiene en cuenta que las personas no somos dígitos. Vaya corte.