

El apunte
Gloria Méndez-Trelles
Nos faltan días...
Tener un buen o mal día puede ser motivo de celebración. Ya tenemos días y fiestas para todos los gustos. Que si el Día de la Pasa, que si el del melocotón o el del Boquerón. Si está a dieta y no le apetece coger unos kilitos de más ahora que se acerca el veranito, pude disfrutar del día del Tito Meganito, el Día de la madre, el del abuelo y todos esos días que inventó el Corte Inglés para vender y vender. Ah, también puede darse un paseo en mula, eso sí, en el día de la Mula. Los muertos tienen un día pero se han olvidado de marcarnos en el calendario el día de los vivos, que no es poca cosa. De los días más gracioso, está el del Trabajo, que muchos celebramos currando como cualquier otra jornada o incluso más. Y pregunto: ¿para cuando el día del hombre trabajador si ya se conmemora el de la mujer trabajadora? Luego se nos llena la boca de igualdad.
El que inventó esto de los días festivos, no cayó en la cuenta de que un día da mucho de sí y lo aprovechó poquito. En veinticuatro horas daría tiempo a celebrar dos fiestas del día del 'cataplín'. Propongo que a partir de ahora, se haga la fiesta de los mediodías, que sean dos fiesta por día. Por la mañana celebraríamos el día del 'pan con aceite' y por la tarde, el día del 'porque sí'. De este modo, aprovecharíamos más los días y habría fiesta para todos a diario y el vino 'peleón' correría felizmente y tendría, por qué no, su particular 'día del vino peleón'. ¡Que nadie ni nada por absurdo o importante que sea se quede sin su día! El día de los encarcelados, el día de los divorciados, el de los mileuristas, solteros, casados, abogados, taxista, tránsfugas, jubilados, políticos, peluqueros, estudiantes, pelirrojos, ignorantes, amigos, … y si te pilla un día tonto, pues nada, celebramos el 'día de los días tontos', que nada tiene que ver con el de los Santos Inocentes, ¿o sí?.
Nos sombran días sin señalar. En el almanaque hay 365 días y son muchos los motivos para seguir marcando de rojo y bien hermoso el día del 'tirirí'. Si Dios hizo el mundo en seis días, ¿por qué no estar siete de fiesta? A este paso, van a faltarnos días.