El apunte
Gloria Méndez-Trelles

Niñatos al poder

Ni su padre ni su madre podían soportar más el comportamiento de su hija, una niñata de sólo 13 años que ha saltado a la fama en todos los medios de comunicación no precisamente por haber escrito una novela, haber ganado una beca estudiantil o ser una hija ejemplar. Su comportamiento agresivo y prepotente han llevado a este matrimonio asturiano a pedir a Servicios Sociales del Principado de Asturias que se haga cargo de la joven, que asuma la tutela y la reeduque en algún centro de menores. Como los progenitores no pueden con la chica, que la aguante el Gobierno regional. ¿Los motivos? Lo de siempre: malas compañías, fumeteo, alcohol, escapadas de casa, volver cuatro horas más tarde del horario familiar, violencia, chulerías, caprichos, suspensos… ¿Cuántos jóvenes de hoy tienen la conducta de esta niñata? Si siempre hemos oído a los profesores y maestros reprochar que 'los padres quieren que eduquemos a sus hijos y nosotros no estamos para eso', ahora le ha tocado el turno al Gobierno. Esta familia asturiana no ha sido la primera en pedir ayuda. Según el balance del Instituto de Atención Social a la Familia, Infancia y Adolescencia, en 2006 se dieron ocho casos de asunción de la tutela por parte de la administración como consecuencia de la 'incapacidad de control de los padres'. El debate está abierto. ¿Es correcto delegar sus responsabilidades educativas en el Estado? ¿Cuestión de cobardía o de coraje? Esto es un problema muy serio. Son muchos los adolescentes que se están comiendo a los mayores, se están haciendo los amos de la sociedad, son maltratadores psicológicos de su propia gente y viven en un mundo rodeado de arrogancia y de maldad. Ya no vale escudarse en aquello de 'educad a los niños y no será necesario castigar a los hombres' del filósofo Pitágoras. En este asunto, como en otros tantos, hay opiniones para todos los gustos: fracaso familiar, irresponsabilidad, sistema educativo, culpabilidades, inserción laboral de la mujer, violencia, entorno, televisión… Si la última vez que su hijo vio un aprobado fue en preescolar, si sale a escondidas, le vacila, le roba las monedillas, tiene denuncias, es agresivo, bebe y fuma sin parar, usted podría decir que decir que está desesperada, que ya no puede más. Serán muchas las familias que se sientan como usted y que piensen, aunque no lo hagan, en pedir ayuda al Gobierno. Muy mal deben de estar unos padres para suplicar 'quítenme a mi hijo' y dejarse llevar por la desesperación. Y es que claro, si la joven insulta a su propia madre y pega a su propio padre, ¿qué maravillas le dirá a su profesores y cómo tratará a sus compañeros de clase? S i la cosa sigue así, el Gobierno no va a parar de asumir tutelas juveniles.