El apunte
Gloria Méndez-Trelles

Sangre

Me da miedo ver la tele. Me da pánico coger un periódico. Me duelen lo oídos si pongo la radio. No quiero ni ver, ni leer, ni oír, lo que sucede en el mundo. Ni cerca ni lejos, no quiero saber nada de ningún lugar. Ojala pudiera hacer esta barbaridad y vivir inmersa en el mundo de la ignorancia donde no existen ni sentimiento ni padecimiento. Ojala, pero no puedo. Cada día me releo la prensa, me destrozo los oídos escuchando la radio y me quedo atónica viendo los informativos. El día que un tipo no mata a golpes a su mujer, algún insensato intenta tirar a su bebé por el balcón, secuestran a una niña o detienen a pederastas. Las portadas de los periódicos y los titulares de los servicios informativos están repletos de sucesos. Secuestros, atentados, asesinatos, delitos, robos, delincuencia... En definitiva, lágrimas y sangre. Ya nos da lo mismo si sube o baja el IPC, si el paro ha aumentado o ha disminuido o cómo van las investigaciones médicas en España. Queremos sangre y nos la dan cada día. Nos hemos acostumbrado a la sangre y necesitamos nuestra dosis como si fuera la dulce insulina para los diabéticos.
Las terribles noticias de sucesos circulan a una velocidad imparable como lo hace nuestra propia sangre por nuestro cuerpo. Es absurdo dividir a la gente en buenos y malos; los que dan o reciben la sangre. Esto es imparable. Seguimos tiñendo las portadas de rojo y al ritmo que va la cosa, no es de extrañar que pronto se hagan programas y suplementos especiales para dar cuentas de las víctimas que en un solo día pueden caer. No hay más que ver que en lo que va de año, sólo 10 días, ya son 3 las mujeres que han sido asesinadas por sus parejas. Cerramos 2007 con 71 mujeres muertas manos de sus parejas o ex parejas, 3 más que en 2006. En estos primeros días de 2008 hemos vivido también la muerte de una mujer de una puñalada en el corazón por su pareja en Coín, la desaparición de una joven en Mijas, la detención de una mujer por abandonar a su bebé en el centro de salud de Cártama, cómo familiares y vecinos de San Pedro Alcántara impiden que una madre de 19 años arroje a su hijo de 10 meses desde el balcón, un detenido en Málaga capital por agredir a su esposa en presencia de sus dos hijos menores,… y un largo río de sangre que baña a toda la provincia malagueña. En el resto de España, también hay sangre. No estaría mal que la sangre que cada día invade la actualidad informativa rebosara en los bancos de sangre y subieran así las transfusiones sanguíneas. Paradojas de la vida, la sangre que a muchos les da la vida, también se las quita a otros muchos. Al fin y al cabo la sangre es eso, sangre.