El apunte
Gloria Méndez-Trelles

En Navidad, tortilla de papas

Me decía una amiga el otro día que si me gustaba Santa Claus no me gustaba la tortilla de papas. Esto, que así dicho puede sonar raro o a tontería, me hizo pensar y mucho. A mí siempre me ha traído juguetes Papa Noel. Hasta ahí normal. Lo que por lo visto no es normal es que sucediéndome esto cada noche del 25 de diciembre comiera tortilla de papas el resto del año como si ná. Ahora veo una tortilla de papas y me pregunto si a Santa Claus o a mi amiga les molestará que yo muerda mi pedazo de tortilla mientras disfruto de mi regalo. No es normal que te guste la tortilla de papas si te visita Papa Noel, me insistió mi amiga. Y digo yo que tampoco es normal que Santa Claus regale tortilla de papas ni que los Reyes Magos regalen juguetes (¿juguetes?) de más de 200 eurazos. Los nenucos, las barbies, los playmobil o los scalextric ya son historia. Esto parece que ya es poca cosa y que son juguetillos de ná. Ahora lo que hay que regalar es un aparato que te cueste mucho mucho dinero y que entretenga a los renacuajos, por no decir que los vuelva ‘tontos’. Me refiero a la videoconsola WII, que ha sido el juguete estrella -que no estrellao-, de estas Navidades. Hasta en los informativos ha salido el fin de existencias del gran juguetón. No hay carta de Reyes que no lleve escrita la palabreja WII. La verdad es que para un niño WII es más fácil de pronunciar que tortilla de papas. Lo que no sé yo si será tan fácil de pagar como la tortilla. Debe de serlo porque este chisme está agotado en toda España y cuesta una pasta gansa, juegos aparte. Los Reyes de Oriente deben de estar flipando de ver el poder adquisitivo que tienen los padres españoles y el poderío de los infantiles. Si los 'Reyes' se gastan en un niño de nueve años este dinerito… ¿Cuánto no le costará dentro de unos años la gracia del cinco de enero? Quizá lo que cueste sea lo de menos o no, lo que sí es asombroso es cada día los adultos critiquen el consumismo de las fechas navideñas y que luego acometan este tipo de barbaridades. Esto sí que es una burrada, y no compartir tu gusto de la tortilla de papas con el viejo de barba blanca de los países escandinavos. Al final he descubierto que mi colega me dijo aquello de que no me tendría que gustar la tortilla de papas porque esto es algo mú típico español y Santa Claus es una americanada. Cierto, pero he descubierto que a mí los juguetes ‘gordos’ me venían la noche de Papa Noel para que así yo estuviera entretenida todas las vacaciones y mi madre en la Gloria. Así pues, si nada ni nadie me lo impide seguiré comiendo tortilla de papas y esperando a Papa Noel.