El apunte
Gloria Méndez-Trelles

'Estudiantes'

No recuerdo un sólo Jueves Santo sin ver colgada la túnica marrón de Los Estudiantes en mi casa. Recuerdo que cuando era niña me daba susto ver a mi padre ataviado con esa vestimenta tan rara y oscura. Parecía un cura o mucho peor, un monje malo. Mi madre siempre me decía que no me preocupara, me daba la mano y de vez en cuando en plena procesión se levantaba la capucha para que yo viese que todo estaba bajo control y que éramos los mismos de siempre pero con túnicas oscuras. Detrás de mi, vestidita de azul y con mi beca roja, estaban mis hermanos Pablo y Marce (que por cierto, no paraban de asustarme). He vivido muchos momentos bonitos en Los Estudiantes. Parece que, después de 25 años en la misma Cofradía y tanto vivido no pueden llegar más cosas. Los callos, el arreglo del trono, el traslado, las colombianas del Cindindi, el vocerío en el balcón de la familia Guerra, los fuegos al paso por la casa de Los Andérica, la saeta de la Calle Martillo, el toque de campana de mi padre, el balcón de Joaquín Lobato, la parada del bocata antes del Niza, el encierro, llevar el incienso, la velita, las ‘órdenes’ de Chiqui Muñoz… ¡Y cuando me 'escapaba' de los demás penitentes para que mi abuela Lola Ramos me viese desde el balcón en la calle Las Tiendas! Siempre le decía: “Abuela, que yo también soy de Las Angustias, no te enfades, es que mi padre lleva el trono”. Ella se reía y me metía más peladillas en el bolsillo. Ayer viví otro momento de esos tan maravillosos que te regala el ser Hermana de una Cofradía de Vélez-Málaga: la puesta de la primera piedra de la Casa Hermandad. Los 'Estudiantes' de siempre, los de toda la vida, estaban allí. Ninguno quiso perderse la cita y lo que es mejor, muchos fueron acompañados de sus hijos. Seremos nosotros, los hijos de los primeros 'Estudiantes', los que daremos vida en el futuro a esta Casa Hermandad, la primera con sala para trono que tendrá la ciudad. Mi padre todos los años me dice que ya no sale más debajo del trono porque está mayor. Yo no me lo creo y siempre le digo que el día que ya no salga él, yo también colgaré mi túnica. Y así será. Así que como lleva años diciendo lo mismo yo no le echo cuenta y sé que ahora más que nunca seguirá cada Jueves Santo ahí, al pie del cañón. Ayer mismo me decía que tenía ganas de ver esa Casa Hermandad terminada, de ver el trono saliendo por esas puertas, y no paraba de contarme cómo habían llegado hasta ahí. Años de duro trabajo, venta de lotería, rifas, barras en la feria, vender un trono… y un largo etcétera. Como mi padre, hay un montón de 'los antiguos' que no piensan vivir una Semana Santa sin sacar al 'Columna' a la calle. En el día de ayer mi Cofradía vivió uno de sus días grandes lleno de ilusión, esfuerzo y alegría. A todos los ‘Estudiantes’, a los que estuvieron y a los que ya no están, enhorabuena y ¡Gaudeamus Igitur!