

ETA responde a las detenciones de Batasuna con un atentado en Bilbao
10 de octubre de 2007
ETA respondió ayer con un atentado en Bilbao a las recientes detenciones de Batasuna. La banda terrorista atentó contra Gabriel Giner, escolta de un concejal del PSE, cuando se encontraba libre de servicio. Los terroristas colocaron una bomba lapa en el coche oficial, situado en la Campa Ibaizabal de Bilbao. El escolta, que resultó herido, había recorrido en el vehículo unos 400 metros cuando el artefacto hizo explosión.
La explosión le causó quemaduras en el 4% de su cuerpo, en cara y mano, y su pronóstico era grave al cierre de esta edición, aunque su situación hemodinámica respiratoria y su nivel de conciencia es "absolutamente normal", según el parte médico emitido por el Hospital de Cruces.
El guardaespaldas, que protegía al edil socialista de Galdakao, Juan Carlos Domingo, ingresó a las dos y cuarto de la tarde en el servicio de Urgencias del centro hospitalario.
Segundo con heridos
El atentado cometido ayer en Bilbao por la organización terrorista ETA es el segundo con heridos desde que la banda oficializara la ruptura del alto el fuego permanente con un comunicado hecho público el pasado 5 de junio. El 24 de agosto pasado, ETA perpetró un atentado con furgoneta-bomba contra un cuartel de la Guardia Civil en Durango (Vizcaya), en el que dos agentes resultaron heridos leves. El 30 de diciembre de 2006, con la tregua aún vigente, fueron asesinados en el aeropuerto madrileño de Barajas los ciudadanos ecuatorianos Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio.
Tras el comunicado de ruptura del alto el fuego permanente, el 25 de julio ETA colocó dos pequeños artefactos en las inmediaciones del recorrido que ese día hacía el Tour de Francia por Navarra sin causar heridos ni daños materiales.
El 24 de agosto, la banda terrorista atentó con una furgoneta-bomba cargada con entre 80 y 100 kilos de explosivo contra el Cuartel de la Guardia Civil en Durango, ocasionando heridas leves a dos agentes del Instituto Armado e importantes daños materiales.
Dos días después, el 26 de agosto, una furgoneta apareció destrozada en Castellón fruto de una explosión. Este vehículo pertenecía a un matrimonio de Orio (Guipúzcoa) que junto con su hijo fueron secuestrados en las Landas. Los terroristas pretendían repetir el 'modus operandi' del atentado de la T-4 y mantener retenidos a los dueños hasta cometer un atentado y evitar que denunciasen el robo.
El 2 de septiembre, un artefacto de escasa potencia explotó a la altura de Fuenmayor, en La Rioja, en la AP-68. En esa fecha, un comunicante que dijo hablar en nombre de ETA llamó a la DYA de San Sebastián para alertar de la colocación de cinco artefactos en otras tantas carreteras de la red nacional, coincidiendo con la operación de regreso de vacaciones.
El 9 de septiembre, ETA informó en una llamada al diario 'Gara' de la colocación de un artefacto explosivo en la sede de la delegación de Defensa de Logroño previsto para estallar a las 23.30 horas. Se trataba de un coche bomba que finalmente no explotó por un fallo del cordón detonante y que estaba cargado con 61 kilos de explosivo. El vehículo había sido robado el 3 de septiembre en Francia.
En la madrugada del 26 de septiembre, la banda terrorista hizo explotar un artefacto de escasa potencia frente a la comisaría de la Ertzaintza de la localidad guipuzcoana de Zarautz, que no provocó daños personales aunque sí importantes desperfectos.