“La política veleña se ha profesionalizado excesivamente en estos veinticinco años”

A lo largo de estos veinticinco años, la democracia ha sufrido numerosos vaivenes, ¿ha merecido la pena?
Yo pienso que sí, porque hemos pasado de una dictadura a una etapa de libertades y, aunque por el camino ha habido cosas que se podían haber mejorado, hemos avanzado muchísimo, y merece la pena el esfuerzo y el trabajo que se ha desarrollado en estos veinticinco años.

¿Es el momento de llevar a cabo una profunda regeneración democrática?
Pienso que sí. La política, a lo largo de estos veinticinco años, se ha profesionalizado excesivamente, de tal manera, que a veces, en vez de estar defendiendo los intereses generales del pueblo y de la región, estamos por todos los medios defendiendo nuestro propio puesto de trabajo, nuestros pingües beneficios e ingresos, y aunque es totalmente legítimo, no debería ser el objetivo fundamental. Pienso que ahí si existe una gran necesidad de regeneración política. Además, creo que el eje principal de la remodelación debe realizarse en torno a la ley electoral, que hay que cambiarla y modificarla. Hay que establecer una limitación de mandatos, ocho o doce años, es discutible, pero que transcurrido ese tiempo, por ley, haya que dar paso a las nuevas generaciones. Y si un político ha demostrado durante ese tiempo su capacidad, pues dejará un buen recuerdo y más adelante podrá volver a incorporarse a la vida política.

Los inicios democráticos en Vélez, ¿cómo los recuerda?
Lo recuerdo con mucho cariño. La verdad es que yo había vivido un poco alejado del mundo de la política, y con la llegada de las elecciones municipales, y por la llamada de mi amigo Carlos Checa, me incorporo de lleno a esta faceta. Antes había estado en el mundo de la cultura y el mundo del deporte, pero nunca en la política activa. Para mí fue una época de un buen trabajo desarrollado por Vélez-Málaga. Fue una época buena y de la que tengo un buen recuerdo.

La democracia ha demostrado que la política es el arte de lo posible…
Sí, yo pienso que sí. Muchas veces, las ilusiones que uno tiene no se pueden llevar a la realidad, entonces dentro de lo que es el mundo político, a veces habrá que conformarse, no con lo mejor, sino con lo posible. También hay cosas utópicas, pero la utopía no se debe perder en el camino.

¿De qué adolece actualmente la Corporación Municipal actual en relación a la primera que se conoció en la etapa democrática?
Se ha perdido un poco el sentido de la amistad, que no debe estar reñido con que uno sea de un partido o de otro. Recuerdo como una cosa muy positiva que nosotros debatíamos los asuntos, en las comisiones y en los plenos, hasta el fondo. Una vez terminado esos momentos, nos íbamos a tomar unas copas, lo que fraguó una amistad que todavía persiste. Entonces hoy día pienso que hay demasiados intereses económicos de por medio, al profesionalizarse tanto la política, lo que impide que haya ese clima de concordia, de amistad y de diálogo, y hace que exista odio y crispación.

¿Ha perdido el ciudadano la confianza en el político?
Un poco. El ciudadano percibe que sus representantes están muy preocupados por asegurar su economía y aunque naturalmente, hagan su trabajo, eso queda tapado por ese querer solucionar de una vez por toda su situación económica.

¿Qué le parece el reconocimiento público para conmemorar los 25 años de democracia en Vélez?
Es de buena persona ser agradecido. Es un acto de justicia que el Ayuntamiento veleño, como otros consistorios, va a ofrecer a los ciudadanos para recordar aquellos años difíciles de aprendizaje, de ilusión y de cambio profundo. La llegada de los Ayuntamientos democráticos ha sido algo muy positivo y deberíamos seguir profundizando en recuperar ese marcado espíritu de concordia, de diálogo y de consenso que existió hace veinticinco años.