

El día a día en el convento
En el interior del convento de las Claras, se vive una vida litúrgica, sus vidas en el claustro gira en torno a la liturgia. Además de estar entregadas a la oración, las Hermanas tienen tiempo para compartir, charlar, jugar, bailar, cantar, contar historias, etc.
El día se divide en cuatro tiempos para las hermanas clarisas; la mañana, el mediodía, la tarde y la noche.
Amanecer
A las seis de la mañana suenan la campanas del claustro alto para despertar a todas las monjas. A las seis y cuarto comienza el coro, las hermanas se agrupan en circulo para verse mejor entre ellas y juntas inician sus cantos ‘Laudes' como muestra de la Resurrección del Señor.
Después de la lectura o ‘Maitines' a las ocho de la mañana, se inicia la Eucaristía , momento de pedir por los hombres, y sobre las nueve de la mañana, se celebran los rezos de Tercia, en memoria de la hora de venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles.
Ahora, llega el momento del desayuno. Mientras toman juntas los primeros alimentos del día, comentan cómo han pasado la noche, preguntan por la salud de las hermanas enfermas, y preparan aquellas tareas que van a desarrollar durante el día.
Mediodía
Concluidos los cantos en el coro, rezos y meditación, y el desayuno, ha llegado el momento del trabajo.
Primero, cada hermana hace los arreglos de su propia celda, tienen que hacer la cama, ordenar, limpiar, cambiar las sábanas, etc.
Una vez arregladas sus celdas, comienzan las tareas del convento, cada clarisa tiene una tarea encomendada y se marchan a sus oficios; unas hacen los trabajos de la lavandería, otras cocinan y preparan el almuerzo, algunas salen para hacer las compras o visitar el médico, y otras cosen, limpian el patio, el claustro, la sacristía, todas trabajan en cualquier rincón del convento.
A las una de la tarde, las hermanas van al refectorio, es la hora de comer. La madre bendice la mesa y los alimentos que van a tomar... y después, mientras se se friegan los platos, se hace el primer recreo donde charlan y comentan como les ha ido la experiencia de la mañana, lo que les ha ocurrido y si todo va bien o hacen falta algunas cosas.
A las dos y treinta llega el momento de la siesta o el descanso.
Hasta las cuatro de la tarde no volverán a sonar las campanas para rezar la oración ‘Nona', se conmemora así la hora en que Cristo murió clavado en la cruz.
Atardecer
Después de la siesta, algunos días, si no se han concluido, se continúa con las tareas de la mañana, otras veces reciben alguna clase sobre sus vidas, el ensayo de cantos, vía crucis, charlas, o bien, cada hermana hace aquella actividad que le corresponda como bordar, coser a punto de cruz, limpiar, estudiar, etc.
A las seis se inicia la oración de la tarde con el Señor, es el momento de cantar ‘Vísperas' y rezar juntas el rosario de la corona, a continuación, sobre las siete se hacen los rezos y meditación de la muerte de Jesucristo.
A las ocho es la hora de la cena, después de fregar los platos, llega el momento del gran recreo, donde las hermanas pueden leer libros, oir la radio, ver un poco la televisión, jugar al parchís, al tres en raya, o al dominó, escribir, contar chistes, preparar algún evento, cantar, hablar, etc.
se dejan las labores y se hace una oración de gracias al Señor por todo lo que les ha ofrecido en el día. A las diez de la noche, llega ‘Completas' el último rezo del día, “ El señor nos conceda un descanso tranquilo y una noche santa”.
La noche
Llega el gran silencio, el momento de que cada clarisa se retira a descansar a su celda, allí, le dan gracias a Dios por lo que les ha brindado en ese día, entonces, dormirán hasta que vuelvan a repicar las campanas que anuncien la llegada del nuevo día.