Selección Española: otro despropósito

 

Miércoles 12 de septiembre de 2007

Si éramos pocos, parió la abuela. Si al dúo Aragonés-Villar le faltaba algo, el presidente del Barcelona aprovechó ayer el día de Cataluña para dar su teoría filosófica deportiva acerca de la Selección Nacional de Fútbol. El señor Joan Laporta atacaba ayer duramente a la FIFA, a la UEFA, a la Federación Española de Fútbol, advirtiéndoles claramente que los jugadores que forman parte de las selecciones nacionales son de los clubes y que ya está bien de tanto partido y de tantas concentraciones. Para no quedarse corto, añadió sin ningún titubeo que a estos jugadores les pagan los clubes y que por tanto, se deben a ellos y que se enteren las Federaciones. Si le faltaba algo a la Selección Nacional Española ante el transcendental partido de hoy han sido estas declaraciones. Laporta ha mandado un mensaje claro: que se dejen de correr y sudar con España pues ellos se deben a los clubes. Si alguna duda quedaba en la intención de Laporta, basta ver las imágenes de televisión para que quede claro que lo único que pretende es poner una piedra más en el ya difícil camino de la Selección Española.

Para rematarlo y si quedaba alguna duda, un ‘Visca Catalunya’ aclara cualquier dudoso concepto que se podía tener en torno a la intervención del presidente blaugrana. La mejor liga del mundo, la española, tiene una Selección que se pasea por esos campos de Dios de forma cansina y penosa. Muchos tienen la culpa. Hasta ahora el máximo responsable ha sido el presidente de la Federación, un mediocre Angel María Villar, que sólo se preocupa y ocupa en ganar elecciones y mantener cargos a nivel internacional y poco más. La estructura de la Federación Española de Fútbol son de la más antigua que hay en el mundo. Ni ese gran secretario de Estado para el Deporte que fue Juan Antonio Gómez Ángulo, consiguió meter en berea a la F.E.F ni por supuesto el actual Lisaveski lo va a conseguir.

Por si fuera poco, al frente del cuadro técnico, un Luis Aragonés que es la antítesis del Luis Aragonés que creara escuela y que mereciera el sobrenombre del ‘sabio de Hortaleza’. De aquel Aragonés, atrevido, valiente, que creaba equipo se ha pasado a un Aragonés más pendiente de contentar, cosa imposible, a los ‘gurú’ del periodismo madrileño. Se cargó a Raúl para contentarlos y con ello dejó fuera del combinado español al único futbolista capaz de mirar a los ojos a sus compañeros y obligarlo a defender la camiseta de España. Sin estar en forma, Capello lo usó para ganar la liga.