Las playas, puntode conflicto en
Vélez-Málaga

Viernes 14 de septiembre de 2007

La enésima disputa entre el Gobierno y la oposición en Vélez-Málaga nos lleva al manto azul de la costa. El cruce de declaraciones pasa por uno de sus momentos más tensos. En este caso, el protagonismo lo han adoptado el teniente alcalde de Torre del Mar, Antonio López Rosique, y el concejal socialista y ex edil de Playas, Antonio López. Hace una semana, el socialista se mostró duro con la Tenencia, como consecuencia de la decisión de López Rosique de acabar con el proyecto de playas de la anterior Corporación. Las palabras del ex concejal del Área atacaron la línea de flotación de la Tenencia popular: el buen hacer en las costas veleñas. Según López, el Partido Popular no puede bosquejar un nuevo plan, sino había cumplido el anterior (herencia socialista). Aquí nadie cumple lo que promete. Antes de llegar López Rosique al poltrón, el estado de las playas dejaba mucho que desear. Pero, enfrascados en plena legislatura popular, ese cambio tan importante del que se habla resulta poco nítido a los ojos de los bañistas. La pregunta que se hacen muchos ciudadanos es comprensible: ¿Tanto cambio se ha producido de un periodo a otro? La realidad se refleja en esa cuestión. El saneamiento de las costas es la principal apuesta de los populares en este periodo estival, con extensión a fechas otoñales e invernales. Antonio López dice que la playa esta limpia, y que no es necesario embarcarse en tal propósito. Las cosas no se pueden afirmar así, de una forma tan categórica. Todo lo que sea darle una mano de pintura a la costa de la Axarquía debe analizarse con cautela. En cualquier caso, las palabras se las lleva el viento, y será obligación del ciudadano demandar resultados, sino, lo que se trataba de una iniciativa ilusionante se convertirá en cenizas, como otros tantos proyectos.
El asunto de las escolleras también trajo cola entre los representantes de ambas fuerzas políticas. Antonio López asegura que dicha solución acabará con el buen estado de las playas, mientras que Rosique pretende recibir con los brazos abiertos a toda embarcación que se de una vuelta por la costa veleña. El cariz de los acontecimientos va camino de convertir estos dispositivos en cuestión de municipio (de Estado, podría ser). Cuando los habitantes del pueblo leen en la prensa o radio-visualizan estas informaciones… ¿en que pensarán? Mucha gracia no debe hacerles que los representantes de sus intereses se especialicen en productos marinos en vez de acometer otros problemas que "aparcan" en el municipio.