Marín, Morales y el Toro

Viernes 28 de diciembre de 2007

Salvador Marín hizo ayer una enardecida defensa de los valores ecológicos, medioambientales, paisajísticos, arqueológicos e, incluso, históricos que tiene el Peñón del Toro en Almayate.
Oídos los argumentos de Marín, parecería lógico y, más dada su procedencia comunista, que exigiera la inmediata recuperación de este espacio como uso público y, por supuesto, la propiedad del mencionado Peñón del Toro.
Para nada más lejos de la realidad. Marín, tras su enardecida defensa vota para que el Peñón del Toro que había conseguido el Ayuntamiento en la anterior legislatura, vuelva a sus dueños primitivos, es decir, que deje de ser público y pase a ser privado. Nosotros, que no entendemos nada, hubieramos entendido que al señor Marín no le hubiera gustado las formas en que el Ayuntamiento adquirió esos terrenos y él hubiera propuesto o comprarlo con dinero o expropiarlo. Esto último le hubiera quedado muy bien por aquello del comunismo. Pero nada de eso. Se anula el convenio y vuelven a sus primitivos propietarios. La verdad es que creíamos que Marín había entendido por dónde van los tiros, ya que comenzó replicándole al portavoz del Grupo Mixto, Claudio Morales, diciéndole que a él lo único que le ponía nervioso era oírle hablar como concejal de Urbanismo. La verdad es que no era para menos, Morales en su día fue un defensor y votante del convenio que ayer él mismo denostaba y anulaba. Además, como dijimos en su día, ya ayer anunciaba que habría que negociar y, conociendo a Morales, esto pone nervioso a más de uno. ¿Qué credibilidad puede tener de cara a cualquiera y mucho más aún a cualquier inversor un concejal de Urbanismo que un día apoya un convenio y al día siguiente, si lo ficha otro alcalde, apoya lo contrario sin ningún rubor? A Marín ayer lo cogió el toro bien cogido.