

Adiós a Playa Fenicia, bienvenidas las alpargatas
Jueves 20 de diciembre de 2007
El Consejo de la Gerencia de Urbanismo celebrada el pasado martes daba un paso más en ese viaje a ninguna parte que se ha convertido el Ayuntamiento veleño por la obstinación del alcalde Francisco Delgado Bonilla por no cerrar un pacto mayoritario y mantener la Alcaldía a base de concesiones de todo tipo.
El acuerdo adoptado de devolver a los propietarios la finca ‘El Jardín de Almayate y del Toro’ supone, de hecho, el fin del proyecto de playa Fenicia
El Ayuntamiento podía no estar de acuerdo con la forma en la que se pagaban estos terrenos y podía haber utilizado la expropiación o la compra directa, pero ninguno de estos caminos ha elegido, tan solamente ha elegido el devolver los terrenos.
Playa Fenicia estaba destinado a ser una parte del motor del desarrollo turístico de la comarca axárquica. Su misión era cualificar turísticamente la zona y ser el Sotogrande de la Axarquía o el Puerto Banús de Vélez.
El Ayuntamiento recuperaba como público un sitio emblemático como era el Peñón del Toro por el que tanto se ha luchado (sorprendente Salvador Marín, portavoz de Izquierda Unida), y además dos franjas a lado y lado del río de Vélez que se convertirían en un parque pluvial paseable por toda la margen del río enlazando con las ruinas fenicias.
Todo esto se ha devuelto a sus propietarios que lo habían cedido ya al Ayuntamiento para cobrarlo en el futuro como sistema general dentro de la revisión general del Plan.
Dos argumentos se esgrimen ante esta situación. En nota remitida por la Gerencia de Urbanismo queda claro que “es innecesario mantener la posición de una serie de fincas rústicas de las que aún no se sabe si podrán estar integrada o no en su día en el conjunto de sistemas generales del municipio”. Es evidente que esto puede ocurrir, pero no menos cierto es que el Ayuntamiento tenía dos caminos más para adquirirla. O comprar o expropiar. Pero nada de eso. Sencillamente se deja de ir porque el proyecto parece no interesar.
La segunda cuestión es aún más pintoresca. La nota continúa diciendo que “los valores históricos que tienen estos terrenos queda garantizado con el régimen jurídico actual que le otorga la normativa urbanística vigente y la legislación sobre Patrimonio Histórico-Artístico, mientras se culmina la revisión del PGOU”.
El Partido Popular veleño y el gerente de Urbanismo hacen suya la teoría comunista más dura y del comunismo más profundo que se recuerde: los propietarios de terrenos o fincas con valor cultural o ecológico no tienen nada. Los ricos no tienen derecho a la propiedad. La empresa LEVEL, propietaria de los terrenos, tendrá que mantener ellos los valores de dicha propiedad. Sin más.
Delgado Bonilla mantiene la Alcaldía. Morales sigue con su sueldo y sus liberados votando hoy lo contrario de lo que votó el día 3 de julio de 2006 cuando era parte del Gobierno de Antonio Souviron, al que agasajaba y acompañaba a todas partes como hoy hace con Bonilla.
Ayer hablaba del oscurantismo y lo “negro”, cuando el convenio pasó por el Plno. ¿Irá buscando él quizá sentarse con la propiedad y hacer lo que tanto le gusta? IU, colaborador necesario, sigue apoyando al alcalde, ya que éste le da todas las facilidades para que Marín siga cobrando todas las deudas que él dice tener pendiente, aunque para ello se fastidie a los ciudadanos. Pronto Marín, con el voto de la derecha, tendrá la sociedad ideal de un buen comunista: todos iguales y en alpargatas.