

La dimisión de Ena y lo que nadie se cree
Martes 4 de diciembre de 2007
Hay cosas que son difíciles de entender y mucho más difíciles de explicar. Cada día que pasa se acrecientan los rumores en torno a cuáles han sido los verdaderos motivos que han provocado que la persona que estaba llamada a ser la que cargara con la mayor parte de la responsabilidad en el Ayuntamiento veleño haya presentado su dimisión.
Nosotros ya dijimos en su día que las cuestiones personales y de trabajo han podido influir, por qué no, pero desde luego no han sido determinantes.
Hoy, pasado ya unos días desde el anuncio de su renuncia, estamos en condiciones de decir que nadie se cree la versión oficial.
Cada día son más los que opinan que Eugenia Farré se ha ido sencillamente porque no tenía otro remedio.
O elegía entrar en el juego en el que se ha convertido el Ayuntamiento de Vélez o se marchaba. Se le está criticando que lo haya hecho a tan sólo cuatro meses de las últimas elecciones municipales y, que además, se vaya en un momento en el que debía de estar preparando los Presupuestos Municipales para el 2008 e intentando solucionar los problemas del Impuesto de Bienes Inmuebles.
Nosotros creemos que se ha ido justo cuando ya no podía más y se metía en la pata de los caballos o salía.
Ena ha estado cuatro años en la oposición y, allí, se ha forjado una exagerada impresión negativa acerca de la gestión del Partido Socialista y su objetivo, desde el Gobierno, -baste recordar los primeros Plenos- era combatir esa gestión.
Ena Farré, al principio, aceptaba cuestiones que ni creía por un momento que Izquierda Unida, su socio de Gobierno, iba a aceptar, pensando que ellos le harían el trabajo no consintiéndolo.
Pronto se dio cuenta de que esto no ocurría y quedaba sola para defender sus ideas debiendo pensar que estas cosas se la tragarán los comunistas pero yo no.