

Vidal-Cuadras y el andalucismo
Viernes 2 de Noviembre de 2007
A ningún andaluz, los andaluces somos tolerantes, abiertos y respetuosos, se le hubiera ocurrido jamás llenar de insultos a Sabino Arana o a cualquier otro referente del nacionalismo de cualquiera de los pueblos que forman España. ¿Se imaginan ustedes lo que se hubiera formado en todo el Estado si esto hubiera ocurrido en estos momentos?
A un deslenguado, anacrónico eurodiputado catalán, Álex Vidal-Cuadras, se le ha ocurrido la idea de insultar sin ningún tipo de control a Blas Infante, el padre de la patria andaluza. El Partido Popular andaluz nunca ha creído ni en Andalucía, ni en la autonomía de Andalucía, ni es andalucista por mucho que su máximo dirigente Javier Arenas lo vaya pregonando a los cuatro vientos. Si Arenas y el PP andaluz tuviera el más mínimo sentido de lo que es el andalucismo y la identidad de Andalucía como pueblo, estaría en estos momentos exigiendo el inmediato y urgente cese del eurodiputado Álex Vidal-Cuadras. Nada de esto. Una condena suave, diciendo solamente que no comparten nada de lo dicho por el eurodiputado, ha sido el único testimonio de condena del PP andaluz.
La reacción que tenía que haber sido inmediata y fulgurante. Mariano Rajoy tendría que tener sobre su mesa la dimisión de Vidal-Cuadras o, en su defecto, destituir de forma fulminante al ínclito eurodiputado. Nada de esto ocurrirá, los andaluces, para la derecha, hemos sido de segunda. Andalucía sólo tiene para la derecha un valor: el que da los muchos votos que aquí tenemos. Estos votos vienen negándole sistemáticamente al PP su victoria en Andalucía, mientras actitudes como éstas se mantengan, muy difícil lo tiene derecha 'señoritinga' que representa el Partido Popular en la nación andaluza.
Vergonzante el papel del Partido Andalucista. Un dirigente, con la más mínima perspectiva política y andalucista, que no estuviera preocupado exclusivamente por ver si es capaz de conseguir un solo escaño aunque sea a base de componendas, uniones ficticias, enjuagues....le habría puesto al PP encima de la mesa un ultimátum: o hay una desautorización total por parte del presidente del PP, Mariano Rajoy, al eurodiputado o rompemos con el PP todo tipo de relaciones. Los insultos han sido para todos los andaluces que creemos en Andalucía.