

El marcador del
salón de Plenos veleño
Miércoles de octubre de 2007
En la rueda de prensa que ha servido de balance socialista de los cien días de Gobierno, el portavoz del PSOE, Antonio Souviron, puso en el dedo en la llaga acerca del recién estrenado marcador para las votaciones en las sesiones plenarias.
Vaya por delante que nos pareció muy acertado el cambio realizado en la megafonía, ya que tanto en el propio salón de Plenos como en las retransmisiones televisivas, la calidad del sonido mejoró de forma clara y manifiesta. A partir de aquí lo del marcador tiene una serie de consideraciones que conviene analizar.
Cuando Antonio Souviron decía ayer que las votaciones pasarían a ser secretas, no le faltaba razón, ya que a partir de ahora veremos sólo un resultado numérico, sin saber quién ha pulsado el botoncito. Cuando se lean los resultados habrán algunos de ellos que se podrán deducir claramente, salvo que alguien diga lo contrario. ¿Quién impide que alguien diga que yo no he votado eso o yo sí he votado tal cosa? Nadie. Hasta ahora todas las votaciones, salvo las que afectan a personas o elección de ellas, han sido públicas y notorias y todos los ciudadanos han sabido lo que han votado cada grupo político y cada uno de sus miembros. A partir de ahora, en caso que se consuma este tipo de votación, no lo sabremos.
Nuestra sorpresa es mucho mayor cuando nos enteramos que esto lo ha hecho Francisco Delgado Bonilla, por su cuenta y riesgo, sin consultar con los portavoces y si tan siquiera decirlo en la Junta de Portavoces celebrada antes del Pleno. Una decisión de este calibre hubiera requerido del talante del que el señor alcalde viene hablando. No vamos a entrar, pues lo desconocemos, en la cuestión de si este tipo de votación es o no es legal. Lo que sí sabemos es que hasta ahora en los Plenos lo que se decía se recogía en las actas: tantos votos a favor de tal y tal partido, tantos en contra de tal y tal partido, y las abstenciones si las hubiera.
A partir de ahora esto no será posible y así privaremos a los ciudadanos de saber si el Plan General de Ordenación Urbana, por decir algo, se aprueba con los votos de Izquierda Unida, por decir algo, o no; o si los Presupuestos, por ejemplo, se aprueban con el voto del Grupo Mixto y el apoyo, verbigracia, del Grupo Independiente. Y todo esto, suponiendo que los grupos voten al completo.
¿Por qué se recurre a este sistema de votación? Varias teorías circulan y todas ellas de lo más deleznable. Se dice que Bonilla quiere, de esta forma, 'proteger' a aquellos que quieran votar en contra de lo que dice su partido e, incluso, hay quien dice que lo hace para, de una forma encubierta, apoyar el transfuguismo. Otra teoría, y esta sí que no nos la creemos, es que este marcador se ha puesto a petición de Salvador Marín, porque así se sentirá más cómodo votando permanentemente junto a sus socios del PP. Marín es incapaz de esto. Él no se oculta.