Hacía tiempo que no se generaba una polémica tan grande como la suscitada en el Pleno del pasado jueves. Los comentarios de los ciudadanos han sido de los más variado, hasta nuestros compañeros de la prensa quedaron vivamente impresionados por la intervención de la portavoz del PP, María Eugenia Farré. Comentarios para todos los gustos y algunos tan exagerados como el decir que la gestión socialista quedó destrozada en el pasado Pleno.Vaya por delante que nos parece que Eugenia Farré va a ser la sensación de esta legislatura, está preparada, trabaja, argumenta bien los discursos y lo que es mejor, lo expone con una gran claridad. La polémica en cuestión se suscita por los argumentos que la concejala del PP da para realizar la auditoría en el Ayuntamiento de Vélez.
De forma muy sucinta, les damos el núcleo de su intervención. Habla de ‘fundadas sospechas’ (pronunció la palabra en reiteradas ocasiones) basada en que han encontrado, parece que en los Servicios Sociales, una bolsa con 7.500 de las antiguas pesetas, enseña un mandamiento a justificar, para un funcionario de empleo que justifica con factura de comidas, un gran despilfarro en el toner, papel de fotocopiadora, palmeras, y el mantenimiento mensual por dos millones de pesetas de las banderas de la avenida de las Naciones. Por supuesto, la auditoría la hará una empresa privada. Todo esto tiene una primera lectura: si después de 70 días rebuscando, revisando y remirando todo el aparato político funcionarial del Ayuntamiento veleño esto es lo que ha encontrado de los 10 años de la gestión de Antonio Souviron, éste no tiene más remedio que estar plenamente contento y satisfecho con su labor. En un Ayuntamiento que en estos 10 años habrá movido en torno a los 150.000 millones de pesetas estas son las cosas que argumentan la sospecha de la concejala de Hacienda.
A la institución
En este punto, los de siempre se estarán diciendo que ya estamos defendiendo a Souviron y nuestros inteligentes lectores entenderán perfectamente que lo que estamos defendiendo es a la institución Ayuntamiento con funcionarios, técnicos y políticos. La frívola imagen que se pretendió dar a los ciudadanos con la bolsita en cuestión, con las cajas fuertes en los despachos y la lectura de facturas de comidas perjudica tan sólo a la institución. Con la corrupción, permisividad nula, con los funcionarios de empleo o no que no cumplan, sin contemplaciones, y el político que la haga, que la pague. Esta es nuestra posición clara. La demagogia tiene una cabida importante en la política pero de ella no se pueden sacar falsas deducciones. Hacemos una segunda lectura.
Bonilla, contento
El alcalde Francisco Delgado debe de estar muy contento por haber puesto en manos de Farré la importante Área económica. El listón lo ha puesto muy alto. Después del pasado Pleno se acabaron los mandamientos a justificar, las comidas, y el despilfarro que se ha denunciado. En este punto, nos preguntamos si todo esto fue un montaje mal calculado para desacreditar a Souviron o si de verdad la señora Farré actuaba sinceramente y piensa que estas cosas son de tanta gravedad como para denunciarlas públicamente y que sirvan de base para realizar una auditoría municipal. Si es lo segundo, y la señora Farré es sincera como nosotros creemos, nos preguntamos a su vez que qué hace gobernando con don Claudio Arturo Morales Badía, con el que no sólo gobierna, si no que además, le da su grupo el honor de sustituir ni más ni menos que al alcalde en su ausencia y además lo sientan juntos.Mañana continuaremos...