El Olivo
Antonio García Fuentes

Democracia, el pueblo español y otros (I)

Tras mucho observar la actitud de los españoles (lo que abunda en este pobre planeta); afirmo que el denominado “pueblo español”, en inmensa mayoría no se considera ciudadano, ni tiene “puñetera idea”, de lo que ello es y significa.
Por ello aquí la democracia no es tal, sino “un juego muy peligroso”, de los que se dicen “demócratas”, que en realidad piensan y se creen, dictadores y no otra cosa; y como ese es su innato deseo, así obran.
Si el pueblo español (y otros) tuviese conciencia de ciudadanía y democracia; sabría nutrir grupos fuertes y fuera de la política, pero para hacer “su política” y presionar a los malos gobernantes; que entonces no jugarían con el pueblo, de la execrable forma en que lo hacen. El pueblo español y preocupantemente, nutre como ferviente “creyente”, los club deportivos como socio; y sus espectáculos como espectador, pagando cantidades inexplicables, para mantener a “figuras” de barro; que se llevan “a los altares”, por cuanto interesa a los que con ello negocian y se enriquecen… los políticos, siguen y fomentan “el juego”… y nada más lejano de su intención, que enseñar al pueblo lo que es la política; la verdadera política…
“Que es el arte de gobernar bien a los pueblos” y lo que debiera ser enseñado en profundidad, y desde las escuelas primarias, para que tomaran conciencia de la realidad que representa… “un hombre (o mujer) un voto”.
El político español, vocea, cacarea y pregona eso mismo; o sea que “un hombre y una mujer es un voto”… pero ello, lo es, sólo cuando lo llaman a las urnas a votar; después desprecian ese voto, lo amañan según pueden y lo adaptan a los intereses de grupo, para lo que se unen a grupos opuestos; y reniegan de sus principios estatutarios o fundacionales, para simplemente hacer “sus negocios”; dándole participación a unas minorías insignificantes a escala nacional, pero que en realidad; son las que manejan, la política… “Por cuanto muchos políticos se siguen vendiendo por un plato de lentejas”… “aunque esas lentejas, sean muchas veces de platino con diamantes”.
La verdadera DEMOCRACIA, es el gobierno de una mayoría, sea ésta simple o absoluta; o sea más claro; que el grupo que obtenga la mayoría de votos, es el que debiera gobernar siempre y como máximo, practicarse las dos vueltas que en otros países se propician, cuando en la primera votación no hay mayoría absoluta.
Logrado el grupo mayoritario, éste debe gobernar, todo el aparato por el que ha competido; sea municipal, provincial, regional o nacional… la oposición, que se aguante a la espera de las próximas elecciones: y sin mando ninguno, que se limite a vigilar a los que mandan y llevarlos a los tribunales, de inmediato a que detecten algo fuera de la ley.