

El Olivo
Antonio García Fuentes
Los administsradores de fincas
¿O son los señores feudales de las mismas? Así es y así me parece; y me estoy refiriendo a los administradores de fincas urbanas y a un concreto punto de Andalucía, pero consciente de que ello afecta a infinidad de otros lugares de España.
Lo que cuento lo hago no sólo como una de tantas víctimas, sino como presidente de comunidad y tras muchos años de observar y padecer la desidia de estos vividores; sálvese el que pueda.
Y he referido “lo de feudales”, por cuanto es un feudalismo descarado el que practican; por la desidia, el abandono, el cobrar sus facturas o “emolumentos con toda la cara”; y el prestar oídos sordos no sólo a las llamadas, sino incluso a los comunicados por escrito, aunque éstos se le envíen con certificado y medios de seguridad en la entrega de los mismos; siguiendo haciendo lo que les viene en gana y debido a la impunidad con la que actúan estos sinvergüenzas.
De todo cuanto afirmo tengo cantidad de pruebas que confirma ello con amplitud; es claro que no serán todos… pero; es lo que vengo observando en los lugares en que vivo o frecuento con asiduidad.
Hace varios lustros que adquirí una propiedad en la pedanía de Torre del Mar; concretamente en el denominado “Complejo Andalucía”; Avenida Toré Toré y frente al faro marítimo.
Complejo que en si mismo, tiene “muchos más habitantes” que muchos de los municipios de España.
Pues bien, les invito a que vean ese conjunto, que parece hoy más, una especie de “gran cortijo”, perdido en un lugar ignoto y en donde no se aprecia “ni perro guardián” (días atrás se podían ver, hasta “un camión” de restos de obra que en un rincón yacen, hace más de siete meses); bombillas necesarias en puntos muy necesitados de iluminación, igualmente han estado fundidas muchos meses y pese a las continuas llamadas “al señor feudal”, etc. etc. puesto que los abandonos son notorios. Se llega hasta el absurdo, de que no podemos pagar las cuotas comunales, por cuanto “el señor feudal”, envía los comunicados cuando a él… “le sale de los cojones”.