

El Olivo
Antonio García Fuentes
¿Cuánto nos ha costado este asesino? ¿Cuánto nos va a costar? (II)
¿Pues qué leyes son las que permiten todo esto que ha ocurrido y que las entendamos los españoles que con nuestros impuestos mantenemos a Gobierno, jueces, fiscales y demás fuerzas?
Recuerdo mientras escribo, el que en Inglaterra; terroristas del Ulster, se declararon en huelga de hambre; y varios, llegan a morir “tranquilamente” y sin que el Gobierno Inglés se inmutase… aquella primera ministra (Margaret: a la que acaban de honrar en su Parlamento con una estatua de bronce) y con esa flema inglesa (“o par de cojones”) dijo más o menos que… “Bueno, si ellos lo han querido… que sigan también los demás”. Pensaría que así, muchos menos gastos para el contribuyente.
Aquí, sería curioso saber los millones que va a costar mantener al bicho, pues sigue la cuenta y “el lujo”, y hay que analizar los tinglados que se han montado alrededor de este… “dicen que suicida”; y que van desde un equipo médico siempre a su servicio; pasando por “la cama” para su compañera; y terminando con una instalación blindada, en “su retiro” actual en habitación amplia; una más para familiares anexa a la misma; para que el bicho, siga bien protegido y se recupere pronto con buena salud: y reitero lo de buena salud, por cuanto uno o dos días antes del traslado, lo cogieron acostado con su hembra en abrazo sexual (amor ni saben lo que es eso) y así fue dada la noticia. Por ello lo de huelga de hambre, no se lo cree ni él, puesto que si no hubiera comido alimentos suficientes, seguro que estaría muerto, ya que nadie aguanta cuatro meses con sólo agua… Se ha publicado que le daban jamón cocido, entre otras cosas.
He tenido que estar ingresado en hospital público, compartiendo habitación y el aseo con otros varios; y aparte de mi cama hospitalaria, sólo había un no muy cómodo sillón bastante estropeado, para mi esposa; y así todos los españoles, que para mayor vergüenza comparativa, tenemos que guardar colas inmensas, para que nos vea el especialista, nos operen o incluso para un somero análisis de niveles de control; por lo que a muchos, cuando ha llegado la carta a su domicilio… ya estaban en el cementerio. Mientras al bicho, un chequeo diario para que el Gobierno sepa que no se les va a morir (“salvo que se de un atracón de champán y otras delicias”) y para lo cual, habrá un equipo médico a su exclusivo servicio, amén de que puede ser visitado por todos los máximos bichos de su cuerda y alguno más.
Recordemos lo siguiente: “Me encantan ver las caras desencajadas de los familiares en los funerales. Aquí, en la cárcel, sus lloros son nuestras sonrisas y acabaremos a carcajada limpia. Esta última acción en Sevilla ha sido perfecta; con ella ya he comido para todo el mes”... Después y estando en la cárcel; el bicho junto con otros bichos de su cuerda, pidieron champán, que servilmente les facilitaron… y brindaron.
Para qué escribir más… mientras lo hago, siento vergüenza, mucha vergüenza… enorme cantidad de sentimiento de vergüenza… de haber nacido en ésta tierra que dicen es España… la que sigue estando maldita y lo españoles “durmiendo la siesta del irresponsable”.