

Con Bala
Álvaro Alarcón
Se les va la pinza
Para empezar esta proclama por la voluntad democrática, acudiré a un término de habitual cuño político y de reciente recuperación por parte de Antonio Souviron: la `pinza´.
La famosa pinza política, empleada por los socialistas veleños para referirse al poder decisorio de IU en el Ayuntamiento, se podría emplear en otro plano con un grado de eficacia garantizado.
El cruce de insultos y degradaciones entre las dos principales fuerzas ideológicas de la capital de la Axarquía pone en bandeja la recuperación de un célebre latiguillo: `Se les va la pinza´. Y no se salva ni uno, del primero al último de los representantes municipales dan el cante de vez en cuando. Lo más lamentable de estas circunstancias es que al ciudadano ha dejado de importarle.
La representatividad social de los políticos, que deberían llevar con orgullo, se ha convertido en un salvoconducto para revolcarse los unos con los otros con pactos oficiales y pinzas oficiosas. ¿Qué ocurre? Pues que el principal ejecutor y receptor de la democracia, el ciudadano, empieza por banalizar las intervenciones de sus representantes, y acaba dilapidando en su memoria el valor de un voto. Cuando te encuentras al joven de turno maleducado e insolente, la culpa no es de él, sino de su padre. Pues eso.
La ineptitud y malas formas de nuestros políticos se está cargando lo que tanto añorábamos hace unas décadas: la participación ciudadana. Un periodista que tiene que ver el reguero de descalificaciones diarias en el Ayuntamiento de Vélez-Málaga, como `narices´ va a convencer al ciudadano de la importancia de ir a votar para ejercer un derecho constitucional y esto y lo otro y lo de después. Si haces un esfuerzo por tal propósito, se definen en términos animales (el perro, el gato y los demás), en plan Arca de Noé. Si, aún así, insistes en potenciar el espíritu del pueblo y la necesidad de que se impliquen, llegan las “amolestaciones” y las “tarjetas arbitrales”. Y si, en un ejercicio cuasi masoquista, prosigues con la cantinela del papel ciudadano, entonces te machacan las “impermisibilidades”.
Dijo John Fitzgerald Kennedy que “la democracia es una forma superior de gobierno, porque se basa en el respeto del hombre como ser racional”. Si levantara la cabeza, se pillaba la boca con la pinza.